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Los dos motochorros que murieron al ser arrollados en la Avenida del Libertador después de haber asaltado un hombre que los persiguió con su auto eran de nacionalidad colombiana y tenían antecedentes penales en la Argentina. Según fuentes policiales, fueron identificados como Mauricio Rodríguez y Alexander González Moreno, quienes habían estado detenidos por robos y hurtos. Un tercer ciudadano colombiano que habría participado del robo también está detenido. Fue el que volvió a la escena para tratar de llevarse el cuerpo de su hermano y le pegó a un policía. No está detenido por haber participado del robo, sino por resistencia a la autoridad, un delito excarcelable. El cuarto motochorro que había sido demorado el jueves es argentino y fue liberado ayer, porque no tenía antecedentes y no pudo probarse que haya participado en el asalto.

La moto de los ladrones, detrás de los peritos de la Policía. (Mario Quinteros)

También sigue detenido en la comisaría 15° la víctima del robo de los motochorros, Diego Barchi, acusado de homicidio doloso, aunque podría ser excarcelado en las próximas horas. Ayer declaró frente a la jueza Rita Acosta, subrogante del Juzgado Criminal y Correccional N°39, y negó haber tenido la intención de matar a las personas que lo habían asaltado. Según pudo averiguar Clarín a través de sus allegados, Barchi y toda su familia están conmocionados y con mucho miedo por lo que pasó: “Venían de sufrir robos en los últimos tiempos y Diego reaccionó así. Tienen temor de alguna venganza porque con lo que hizo mató a dos ladrones. La familia quiere custodia o algún tipo de protección para garantizar su seguridad”, dijeron ayer sus amigos, mientras esperaban su pronta liberación.

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El fiscal de la causa, Martín López Perrando, dijo ayer a Clarín que pedirá la liberación de Barchi: “Yo creo que el objetivo de la persecución de Barchi era recuperar el dinero. Esta situación no la generó él, sino las cuatro personas que salieron a robar y que estaban sueltas por Libertador y 9 de Julio de manera impune”, dijo. Ayer fue liberado también el conductor de la camioneta Honda CR-V, que embistió a los motochorros una vez que la Renault Sandero de Barchi impactó a la moto de los colombianos y les hizo perder estabilidad. “Es imposible que una persona en su sano juicio frene en una situación así. El conductor de la camioneta CR-V es el pato de la boda, no tiene nada que ver”, explicó López Perrando.

Ayer circuló también la versión de que en el robo participó un quinto motochorro, que volvió al lugar del hecho y se llevó la mochila con el dinero. Pero el propio fiscal desalienta esa teoría. “No lo veo posible, más allá de que hay un testigo que dijo haber visto esto. Todavía tenemos que analizar las cámaras de seguridad, desde Retiro hasta la zona de la Facultad de Derecho, para ver qué hicieron los motochorros que huyeron”, detalló López Perrando. La plata no fue hallada en el lugar del choque.

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El conductor de la camioneta es el pato de la boda, no tiene nada que ver

Fiscal López Perrando

El robo ocurrió el jueves a las 14.45, luego de que Barchi retirara dinero de un banco de la zona de Retiro y lo pusiera en una mochila que dejó en el asiento del lado del acompañante de su Sandero. En la esquina de Juncal y avenida Del Libertador paró en el semáforo frente a la estación de trenes de Retiro y ahí fue atacado por cuatro motochorros en dos motos. Le rompieron los vidrios del conductor y del acompañante y le robaron la mochila con la plata. Con el botín en sus manos, los motochorros huyeron por Libertador. Barchi los persiguió y a los 400 metros, a la altura de Carlos Pellegrini, chocó a una de las motos. Dos asaltantes salieron despedidos hacia el carril contrario y fueron atropellados por la camioneta Honda CR-V, que circulaba por esa mano.

La confirmación de que los motochorros eran de nacionalidad colombiana vuelve poner en foco la problemática de los extranjeros que cometen delitos en la Argentina. En enero de este año, el presidente Mauricio Macri firmó un decreto que endurece los controles migratorios y que reduce los tiempos de expulsión para los extranjeros que cometen delitos en el territorio argentino. Pero también vuelve el debate de la justicia por mano propia, que remiten directamente al emblemático caso del ingeniero Horacio Santo, que en junio de 1990 persiguió y mató a los ladrones que le habían robado el estéreo del auto. “El gran conflicto que genera esto es que la víctima es también el autor”, dijo el fiscal López Perrando a Clarín. Y agregó: “Vamos a ver cómo podemos darle la libertad”.

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