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Están convencidos de que a sus 20 años es responsable de muchos más delitos, aunque por ahora sólo pueden probarle la autoría en dos crímenes, tres intentos de homicidio y por balear a un policía que salvó su vida sólo porque llevaba chaleco antibalas. Justamente, el agente que recibió dos disparos de parte de “El Fino” lo vio escurrirse cuando estaban a punto de atraparlo, como tantos otros colegas suyos en tantas otras oportunidades. Pero, la larga cacería que había comenzado en noviembre pasado llegó a su fin: lo atraparon cuando fue a tomar un helado en San Vicente, donde se ocultaba junto a su mujer embarazada y su chiquita.

La detención se produjo el viernes pasado, aunque recién fue informada hoy. La División de Delitos Complejos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires dio con él luego de que la UFI especializada en Homicidios de La Matanza que dirige Jorge Yametti les pidiera ayuda tras varios intentos fallidos.

Fue bastante hábil para evitar la Justicia. Lo buscábamos desde principios de noviembre por matar a un joven y balear a otro por una disputa narco en el barrio San Alberto de La Matanza. Uno días después, a la salida del boliche M21 de González Catán y, en el marco de en una pelea de bandas, sumó un nuevo asesinato y otros dos intentos de homicidio”, detallaron las fuentes a Clarín.

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Dicen esas mismas fuentes que se conocen de memoria su historia que “El Fino” se llama Franco y que hasta tiene apellido pero no pueden asegurarlo, todavía. “Estamos tratando de probarlo, buscando los documentos”, explican los investigadores ante la consulta de Clarín. Son ellos los que no dan crédito al “mito popular” de que ni siquiera lo inscribieron en el Registro Nacional de las Personas cuando nació. “Sólo nos dijo que su papá murió cuando él tenía dos años. De su mamá sabemos que se dedicada también a delinquir, como gran parte de su familia, y por eso lo crió una tía”, esgrimen.

Es que alrededor de “El Fino”, apodo que ganó por su extremada delgadez, se consolidó un ‘mito’ que creció con los meses que se mantuvo prófugo vía Facebook, su lugar preferido para hacerse famoso entre los múltiples seguidores que tiene sobre todo del barrio San Alberto, uno de los más peligrosos de La Matanza y el Conurbano. También los hay de Ciudad Oculta, otro de los asentamientos elegidos por él para vivir y esconderse.

Según las fuentes, “El Fino” solía parar en la villa Puerta de Hierro de La Matanza, donde era temido y respetado por sus delitos desde muy chico, y también por su forma de evadirlos. Las redes sociales le dieron un plus: “Subía posteos en Facebook donde se jactaba de su facilidad para escapar de la policía y se vanagloriaba de su forma de vida. Sus seguidores lo tomaban como un ídolo, un ejemplo”. Pero no era lo único que le hacía ganar fama. Dicen los que lo vieron jugar en las canchitas de Puerta de Hierro y Ciudad Oculta que se lucía con la pelota en los campeonatos de fútbol que se suelen hacer en esos asentamientos.

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Los investigadores, además, cuentan que a “El Fino” le gustaba vivir bien: buenos autos y días enteros de shopping comprando ropa en Alto Palermo y en el Abasto, sus mall preferidos, eran parte de sus historias en Facebook. El dinero, aseguran, provenía del narcotráfico. De allí también nacen las causas que lo llevaron a la cárcel.

“Sabemos que tiene varios antecedentes, que empezó en la adolescencia. Estamos investigando el caso en el que a una mujer le dio nueve tiros, pero no tenemos pruebas aún. Sí hay del crimen de San Alberto y del boliche de González Catán, más allá de la vez que en una de sus huidas baleó a un policía de la Bonaerense con dos balazos en el pecho. Por suerte, el agente se salvó porque tenía chaleco antibalas”, relataron las fuentes.

Fue por las mil y una gambetas de “El Fino” en estos nueve meses que el fiscal Yametti solicitó la cooperación de personal de la División Delitos Complejos de la Policía de la Ciudad. Sus tatuajes, su fisonomía y su Facebook fueron la clave para que dieran con él en la localidad de San Vicente, donde se escondía en un campo junto a su mujer y su hija hasta que salió a tomar un helado.

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