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En el barrio, Mauricio Puñales era “el pastor justiciero”. Al menos de eso se ufanaba en las redes sociales, adonde publicaba las fotos de esa tarea “comunitaria” que desarrollaba junto a los agentes de la Policía Local de La Matanza, durante los operativos en los que detenían a ladrones y vendedores de drogas. Era una versión similar a la de otro autodenominado superhéroe como “Capitán Menganno”, el ex policía que patrullaba las calles de Lanús Este a bordo de su moto, vestido con un traje azul y con el rostro enmascarado. En este caso, Puñales no llevaba ninguna indumentaria particular, pero los propios uniformados lo llamaban “El Jefe” y lo llevaban a los procedimientos. Hoy, a sus 44 años, tiene un traje a rayas y le hace honor a la simbología timbera, ya que está en la cárcel, acusado de haber planificado y concretado el secuestro extorsivo de un hombre al que se llevaron cuatro policías en dos patrulleros. Así, “el pastor justiciero” espera el inicio del juicio oral en su contra, junto a seis agentes de la fuerza de seguridad comunal del distrito más populoso del país.

En primer plano. Mauricio Puñales (44), con dos móviles de la Policía Local de La Matanza detrás suyo.

La historia que llevó a prisión a los siete imputados tuvo su origen el 7 de febrero pasado. Eran las cinco de la tarde cuando Ismael Báez Peralta salió de su casa y fue interceptado por un móvil de la Policía Local de La Matanza, con otro de apoyo. La víctima iba caminando con su pareja. En la esquina de Vilela y Comercio, en Virrey del Pino, tres agentes con uniforme, y exhibiendo sus armas reglamentarias, se bajaron de una de las camionetas de la Fuerza y se lo llevaron cautivo. Así lo tuvieron durante casi cuatro horas.

Una nota sobre "el pastor justiciero" Mauricio Puñales en el diario Crónica.

Los captores no se anduvieron con eufemismos a la hora de planificar el hecho. Cuatro días antes de concretarlo, crearon un grupo de WhatsApp que bautizaron “Ponela tío”. En la causa -a cargo del fiscal federal N° 2 de Morón, Hernán García, y su par de la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (Ufese), Santiago Marquevich- constan diálogos incriminatorios.

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"Ponela tío", el grupo de WhatsApp creado para planificar el hecho

Sabemos que sos ‘transa’. Sabemos que tu papá es ‘transa’. Llamá a tu papá para pedirle dinero”, le advirtieron los policías al secuestrado. No les importó que Báez Peralta les respondiera que su papá había muerto y que el resto de su familia estaba en su país de origen, Paraguay.

Otra de las publicaciones que hablaba del "pastor justiciero" Mauricio Puñales.

El hombre fue trasladado a un descampado situado a la altura del kilómetro 3 de la ruta 40, también en Virrey del Pino. Allí le exigieron que llamara a alguien de su entorno para pagar un rescate. Entonces se comunicó con un amigo, al que le rogó: “Me llevó la Policía, quieren 60.000 pesos”. No sólo le pegaron y amenazaron con cortarle dos dedos, sino que le dispararon dos veces a su lado para amedrentarlo. Además, le robaron lo poco que llevaba encima: una billetera con documentos, 30 pesos y una cédula de identidad paraguaya a su nombre. “Largalo ya, se pudrió… nos denunciaron”, escribió uno de los integrantes del grupo, tras lo cual soltaron a la víctima.

Uno de los operativos de incautación de marihuana del que participó Mauricio Puñales junto a la Policía Local de La Matanza.

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Las llamadas extorsivas

La actuación de Puñales en este caso, para los investigadores, no fue secundaria. Los agentes involucrados apelaron a sus vínculos para intentar frenar sus propias detenciones, luego de que la pareja de Báez Peralta denunciara el secuestro. El falso pastor, nacido en Uruguay, decía ser ser el jefe de la Secretaría de Protección Ciudadana de La Matanza y que colaboraba allí “ad honorem”. Sin embargo, no figuraba en ningún registro de la Municipalidad.

Uno de los operativos de incautación de marihuana del que participó Mauricio Puñales junto a la Policía Local de La Matanza.

Cuando cayó detenido, el 1 de marzo, en el Hospital Santojanni de la ciudad de Buenos Aires, Puñales declaró que realizaba tareas de seguridad privada en boliches de La Matanza y que colaboraba con la Comuna, lo cual fue desmentido por las autoridades. Además, su huella digital aparece en el vidrio de uno de los dos patrulleros usados en el episodio.

Puñales declaró que era pastor del Ministerio Evangélico “El Justo por la Fe vivirá”, que no está inscripto en el Registro Nacional de Cultos. Además, sostuvo que su tarea era detectar delitos “in fraganti” y darles aviso a las comisarías de La Matanza, las locales, la Departamental y las brigadas. Y que reportaba a los máximos jefes de estas fuerzas.

Mauricio Puñales, en su templo evangélico.

En los últimos días, los fiscales García y Marquevich solicitaron la elevación a juicio de la instrucción al juez federal N° 2 de Morón, Jorge Ernesto Rodríguez. Los seis policías implicados son María Florencia Romero (24), Matías Ezequiel Brítez (29), Juan Leonel Peña (25), Alejandro Gabriel Gómez (24), Sebastián Alfredo Renversade (30) y Gabriel Alejandro Rodríguez (33).

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