Julio y agosto son meses en los que se registra poca lluvia. Tal es así que, el mes pasado tuvo un promedio de 30 milímetros de agua caída, pero hay zonas de la provincia en las que las precipitaciones fueron escasas, por lo que no llegaron a esa medición. Mientras, en lo que va de este mes, sólo se promediaron 5 milímetros, cuando lo normal sería entre 120 y 150.
En la actualidad, la situación se ve agravada por el fenómeno de La Niña. En el caso puntual de Misiones, Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Santa Fe y Brasil, la zona más afectada es la cuenca del Paraná, ya que la sequía se adueñó de esa parte. Los especialistas estiman que la falta de precipitaciones se extenderá por lo que reste del mes.
En relación a la humedad en el suelo -entre los 10 a los 40 centímetros de profundidad-, se puede detallar que las zonas más afectadas por la falta de precipitaciones y con la humedad más baja son Paraná Medio, Alto Paraná y las localidades ubicadas en cercanías en la ruta nacional 12 desde Posadas hasta Puerto Iguazú.
Hasta el momento, las mayores consecuencias se observan en Corrientes, ya que la bajante del río genera dificultades en la navegación y preocupa la pesca indiscriminada, por lo que desde la Dirección de Recursos Naturales evalúan implementar medidas para proteger a las especies, sobre todo las más afectadas, entre las que se detallan la boga, el dorado y el pacú.
En la tierra colorada, por su parte, los productores están expectantes con lo que pueda suceder en las próximas semanas, ya que deben preparar la tierra para los cultivos de primavera.
Desde Alerta Temprana, dependiente del Ministerio de Ecología de Misiones, explicaron a El Territorio que “en los últimos años se repitió este episodio”.
En los últimos meses, la bajante del río Paraná fue notable, por lo que sus afluentes se encuentran sin caudal. Esto genera problemas en la provisión de agua potable en algunas localidades, ya que el bombeo se vuelve dificultoso.
En Ituzaingó, por ejemplo, la tendencia en baja se mantiene y ayer el río se estacionó en 0,82 centímetros de altura. Se trata de un descenso de 0,86 centímetros en pocas horas, ya que el viernes había llegado a medir 1,68 metros. Esto había permitido la navegabilidad de las barcazas.
La baja en el caudal era esperada, ya que se habían anunciado cambios en las compuertas de la represa Itaipú. Ayer, el Paraná se posicionó a 6,66 metros, lo que representó un descenso de 2,57 metros en el lapso de un día.
En relación al lugar en el que deberían registrase las precipitaciones, desde Alerta Temprana señalaron que “tendría que ser en la franja central hacia el sureste del Brasil, así se genera un aumento en el caudal de la cuenca del Paraná, ya que es ahí donde desemboca la mayoría de los arroyos y vertederos”.
Sostuvieron que “se prevé que la zona de Itaipú tenga precipitaciones normales en lo que resta del mes, pero todo dependerá de cómo la represa regulará el caudal, sin embargo, la cuenca si registrará sequía”.
La cuenca cubre el centro-este de América del Sur. En Brasil, abarca la zona centro-sur que va desde el estado del Mato Grosso hasta Rio Grande do Sul. Además, se extiende por el Nordeste de Argentina y por la región este del Paraguay y el norte de Uruguay.  El río Paraná es el principal curso de agua de la cuenca, pero también son de importancia los afluentes que tienen un importante caudal, sobre todo en la zona brasileña.
Sin embargo, se podrían registrar precipitaciones en la zona de los ríos Uruguay e Iguazú, por lo que sus caudales contarían con suficiente líquido.
 
Se aleja La Niña
Para finales de este mes, se alejaría el fenómeno La Niña y se entraría en un período de neutralidad que se extenderá hasta octubre, según puntualizaron desde Alerta Temprana.
Octubre es el mes más lluvioso del año. En esa época además se  transitará por el fenómeno del Niño. “Octubre, de por sí, con el fenómeno de La Niña o del Niño es considerado el mes más lluvioso en Misiones”, dijeron desde la dirección.
Por último, se estima que la semana próxima suba la temperatura, por ende, el ambiente comenzará a calentarse. Esto provoca un incremento de energía en la atmósfera y favorece a la aparición de lluvias. “Dependerá de la mínima, cuanto más cálida la mañana, más energía para liberar y hay mayor área precipitable”, remataron.
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