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El drama que se vive a diario con los asaltos ha tenido en este último tiempo distintos casos impactantes con menores como víctimas. Son los hijos de la inseguridad.

Todos reaccionaron de manera arriesgada y con valentía, en algunos casos haciendo un curso acelerado de maduración, porque debieron afrontar las situaciones como si fueran adultos.

Desde el nene de 11 años que corrió a los ladrones con un palo para defender a sus abuelos hasta el chico de 15 que, por una simple moto, vio morir a su papá, resultó herido de bala y después reconoció en la comisaría al asesino adolescente, con el que había jugado al fútbol de niño.

El abanderado que defendió a sus abuelos con un palo

Fue una acción sorpresiva derivada de la desesperación. Y de alto riesgo: en medio de un robo, donde hubo armas y disparos, Agustín, de 11 años, salió a defender a sus abuelos con un palo para enfrentar a los ladrones. Ocurrió el domingo 8 de julio en la localidad platense de Ringuelet y la escena quedó filmada por una cámara de seguridad.

“Fue un acto irracional. El nene reaccionó como pudo. Pero podría haber terminado en tragedia”, admitió a Clarín Mauricia Candel (70), la abuela del menor que fue héroe por unos instantes.

Era de noche cuando su marido, Osvaldo Mateos (74), un docente jubilado, salió a la vereda para guardar su auto Citroën Xsara Picasso en el garaje. Tres adolescentes lo asaltaron y le pegaron un culatazo. Se escucharon gritos que retumbaron en un barrio despejado a esa hora del final del día. Mauricia observó la escena desde una ventana y corrió a defender a su marido.

Entonces, la situación pasó a extrema tensión: el asaltante armado disparó una vez y a los pocos segundos efectuó una segunda detonación.

Mauricia Candel, la abuela del nene que reaccionó con un palo contra ladrones, en una marcha por seguridad tras el caso en Ringuelet, La Plata. Foto Mauricio Nievas

Mauricia Candel, la abuela del nene que reaccionó con un palo contra ladrones, en una marcha por seguridad tras el caso en Ringuelet, La Plata. Foto Mauricio Nievas

En ese momento Agustín tomó una decisión de audacia extrema. Estaba frente a la computadora y escuchó los gritos. Con una madera que usan en la casa para trabar la puerta entre sus manos salió disparado hacia la calle a enfrentar a los asaltantes. Se lo ve en el video: enceguecido por el temor a que lastimaran a sus abuelos, enfrentó a los agresores.

Hubo más tumulto y un tercer disparo. De milagro, nadie resultó herido. Dos de los ladrones se subieron a la Picasso y escaparon haciendo chillar las gomas del coche. El tercer agresor también huyó y subió al auto robado en una esquina. El Citroën de Mateos fue hallado a pocas cuadras.

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“Los ama tanto, los quiere con tanta pasión, que intentó esa locura. Fue todo por amor“, contó a Clarín, Andrea, tía de Agustín que vive en el mismo lote, en una construcción al fondo.

El martes siguiente al robo, Agustín llevó la bandera de ceremonias en el acto del 9 de julio en la escuela primaria a la que asiste en el centro de La Plata. Ya cumplió 12 años. La misma edad que tenía Abril Bogado, a quien asesinaron en noviembre pasado en una entradera en el mismo barrio.

La nena que se escondió y llamó al 911

Era mediodía del miércoles 4 de julio cuando Eva, de 37 años, salió de su casa de Vélez Sarsfield al 100, en Quilmes Oeste, y tres hombres se metieron a robar. Adentro había quedado su hija, de 11 años. La menor los vio, se escondió y llamó al 911. Por ese aviso, la Policía llegó y logró detener a los tres intrusos.

“La dejé sola diez minutos porque ella está en reposo, con neumonía. Cuando llegué a la puerta del colegio, me llegó una llamada suya. Me dijo: ‘Mami, vení rápido que están entrando tres chorros‘”, contó Eva aquel día.

A los pocos minutos de que la mujer saliera, la menor escuchó ruidos y desde la ventana vio cómo tres ladrones intentaban romper la puerta de entrada a la casa con una barreta.

Sin dudar un segundo, la nena tomó su celular, se escondió en su habitación y llamó al 911. Luego alertó a su mamá. Cuando vio que los delincuentes ya estaban adentro y se acercaban a ella, se deshizo del teléfono.

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El menor de los asaltantes, que tiene 15 años, la vio, la contuvo y le prometió que no la lastimarían. Mientras tanto, sus cómplices, mayores y con antecedentes por robo, revisaban toda la casa en busca de dinero y otros objetos de valor.

“Ella describió cómo estaban vestidos. A uno lo detuvieron adentro y a los otros dos cuando escapaban por lo de un vecino. Se estaban llevando algunos objetos de valor en un bolso”, agregó la mujer, quien dijo estar “sorprendida” por la actitud de la nena: “Siempre le enseñé que en situaciones así llame al 911, pero uno nunca sabe cómo va a actuar“.

El chico que vio a morir a su papá y reconoció al asesino en la comisaría

Es éste“. Juan Ignacio Díaz (15) no dudó. Reconoció en la comisaría al asesino de su padre, Juan Gregorio (42), por sus ojos claros. El sospechoso es un año mayor que él y vive a 400 metros de su casa, en Villa Tesei (Hurlingham). Ahora está en un instituto de menores de La Plata. Cuando eran niños, jugaban juntos en la canchita de fútbol del barrio. Sus vidas fueron disímiles y el destino los volvió a cruzar de manera trágica.

Como cada noche de la semana, Juan Gregorio fue a buscar a Juan Ignacio en su moto a la salida del colegio Santa Marta, pasadas las 22.30. Siempre volvía por la avenida Vergara hasta Bonorino, para hacer las diez cuadras hasta su vivienda. Pero el 7 de junio pasado, el hombre iba a cambiar el recorrido.

Juan Ignacio Díaz, el chico herido en un robo en Villa Tesei donde mataron a su papá. Foto Constanza Niscovolos

Juan Ignacio Díaz, el chico herido en un robo en Villa Tesei donde mataron a su papá. Foto Constanza Niscovolos

Díaz, quien trabajaba como empleado de mantenimiento de la clínica DIM, tomó por Kiernan, la misma donde estuvo cautiva hace siete años Candela Sol Rodríguez (11), la calle donde lo esperaba la muerte.

“No nos dimos cuenta de nada hasta que se nos pusieron a la par en otra moto y nos dispararon . Yo sentí el ruido, ‘pum pum’, nada más, no sentí dolor. Mi papá hizo ocho cuadras, no me decía nada, cuando cayó al piso tampoco me di cuenta que le habían dado un tiro”, cuenta Juan Ignacio.

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“Él dejó la moto, la apoyó en el piso y se corrió para el costado, enseguida llegaron los otros, lo único que dijeron fue: ‘Dame el casco o te reviento“. Luego los asaltantes escaparon con los dos vehículos.

Juan Ignacio, que resultó herido de bala en un brazo, debió atravesar el dolor de la pérdida de su padre y, además, reconocer al asesino en la comisaría.

El sueño del cuatri y la peor Navidad de su vida

Para Agustín Bejarano (13) iba a ser una de las mejores navidades de su vida. Su papá, Cristian Bejarano (34), le había cumplido el sueño de tener un cuatriciclo. Juntos, se fueron a probarlo a Ezeiza. Estaban por volver y, de pronto, el sueño comenzó a desmoronarse: dos ladrones se llevaron el auto con el cuatri enganchado en el trailer.

Agustín gritó al ver cómo le sacaban su regalo, su papá quiso frenarlos y lo mataron a tiros delante suyo.

La familia de Cristian Bejarano (34), asesinado durante un robo en la víspera de Nochebuena, delante de su hijo. Foto Rolando Andrade.

La familia de Cristian Bejarano (34), asesinado durante un robo en la víspera de Nochebuena, delante de su hijo. Foto Rolando Andrade.

La tragedia ocurrió el sábado 23 de diciembre último, en el kilómetro 21 de la autopista Riccheri. Cristian -que se dedicaba a la venta de autos- llevó a su hijo a probar el cuatriciclo a un predio al costado de la autovía. Fueron desde su casa de Laferrere en un Peugeot 308 al que le engancharon un trailer atrás. Padre e hijo dieron algunas vueltas con el cuatriciclo Yamaha azul.

Luego, lo subieron de nuevo al remolque para regresar. Estaban a punto de subirse al coche cuando apareció un Volkswagen Bora oscuro del que bajaron dos ladrones armados que los amenazaron. El hombre no dudó y les dio las llaves del auto. Uno de los asaltantes se subió en su lugar y arrancó.

“Cristian tuvo un impulso de querer pararlo al delincuente. Pero había más (ladrones) que no sé de dónde salieron”, le dijo a Clarín Flavia, una prima. El tercer cómplice iba en una moto. Fue quien le disparó a Cristian tres veces por la espalda. Un tiro le atravesó el torso y los otros dos fueron en una pierna y un tobillo. Los tres atacantes volvieron al auto y a la moto en los que habían llegado y huyeron sin robar.

Un camionero que pasaba por el lugar filmó el momento posterior al crimen, adonde el nene pedía, desesperado, que lo ayudaran.

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Los “hombres malos” en el monitor de la cámara de seguridad

El viernes 18 de agosto de 2017 era de noche cuando un nene de 11 años vio cómo cinco ladrones rompían la puerta de su casa y entraban a robar mientras él cenaba con su mamá y su hermanita de 3, en la calle Larraya al 3200, de Villa Lugano.

Asustado, el chico se escondió en un lavadero y corrió a buscar a su abuela para que llamara a la Policía. Su valentía extrema salvó a su familia de una situación peor.

Entradera violenta en Villa Lugano: en el monitor de la cámara de seguridad se ve cuando los ladrones patean la puerta de la casa. Foto Germán García Adrasti.

Entradera violenta en Villa Lugano: en el monitor de la cámara de seguridad se ve cuando los ladrones patean la puerta de la casa. Foto Germán García Adrasti.

Escondete que entran a robar”, le gritó su madre cuando vio en el monitor de la cámara de seguridad a los intrusos. Tomó a su hija menor en brazos y, cuando quiso correr a resguardarse, ya estaban adentro, apuntándole. Astuto, el nene mayor se escondió en un lavadero.

“Cuando llevaron a mi mujer al cuarto, el nene se dio cuenta, salió por la cocina hacia el garaje y se fue al fondo, adonde estaba mi suegra. Desde ahí le avisaron a la Policía. No sé por qué actuó así, no es que lo hablamos antes. Se le ocurrió hacer eso, pero con la suerte de que no lo vieron ni se dieron cuenta de que estaba en casa”, contó a Clarín Rubén Adorno, el papá del chico.

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¿Van a volver los hombres malos?”, preguntó la hija de tres años en cuanto se fueron los ladrones, que luego de breves minutos se llevaron algunos objetos de valor y hasta una caja de hamburguesas y una botella de gaseosa a medio tomar.

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