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En cuanto le sacó la silla de la Moncloa a Mariano Rajoy, el socialista Pedro Sánchez pensó en otro desalojo: el del cuerpo de Francisco Franco, el dictador que gobernó España durante casi 40 años y que está enterrado en el Valle de los Caídos, ese monumento al egocentrismo que él mismo se construyó en lo alto de la Sierra del Guadarrama, a unos 60 kilómetros de Madrid.

Por eso este viernes, en la primera reunión del Consejo de Ministros luego de las vacaciones de verano europeo, el presidente Sánchez tiene previsto que se apruebe un decreto ley, que permitirá modificar la ley de Memoria Histórica, para que la exhumación del cuerpo de Franco se pueda realizar sin impedimentos y “cuanto antes”.

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“Ninguna democracia puede permitirse monumentos que ensalcen una dictadura. La nuestra, tampoco”, había dicho el socialista en el Congreso de los Diputados mientras presentaba su programa de gobierno.

Pedro Sánchez no ha cumplido ni tres meses como presidente de España pero ha comprendido, desde el primer día, que su gestión, de una presencia escuálida en el Parlamento, podría pasar a la historia más por los gestos simbólicos que por las políticas de gobierno.

Polémica

La tumba de Francisco Franco en el Valle de los Caídos./ AFP

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El Valle de los Caídos, búnker del franquismo

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Sin embargo, su propuesta de levantar la losa de granito de 1.500 kilos de la sepultura en la que Franco fue enterrado cuando murió, en 1975, genera polémica.

La familia del dictador hizo pública su opinión a través del presidente ejecutivo de la Fundación Francisco Franco, Juan Chicharro: “Un cadáver pertenece a su familia, y una exhumación sin el permiso de la familia es una profanación, que es un delito, y habría una querella. Si no se hace dentro de un marco legal, claro y explícito, alguien acabará en la cárcel por profanar una tumba -dice Chicharro-. La familia quiere que siga allí, tiene que seguir ahí y no contemplamos ninguna otra posibilidad, salvo una intervención del papa.”

Desde el gobierno aseguran que la Iglesia no pone trabas a la exhumación pero el presidente de la Fundación Franco insiste con que el cuerpo del dictador, por estar enterrado en la Basílica del Valle de los Caídos, es de jurisdicción eclesiástica: “El terreno de las iglesias es inviolable. Allí rige el derecho canónico y la leyes de Estado no tienen capacidad para los lugares de culto”, asegura.

Un grupo de personas hacen cola para entrar en la basílica del Valle de los Caídos donde se encuentra la tumba de Francisco Franco./ EFE

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Chicharro confirmó que el gobierno español intentó hablar con la familia: “Lo han intentado, pero me consta que no ha habido contacto”, dice.

Santiago Cantera, el prior benedictino del Valle de los Caídos, también se opone a la exhumación de Franco. En una de sus celebraciones, sin nombrarlo, se refirió al dictador y a su voluntad de que su tumba permanezca donde está: “En este lugar en el que reposan los restos de tantos hijos tuyos que inmolaron su vida en beneficio de su patria”.

Tarea difícil

Un grupo posa en la explanada del Valle de los Caídos. / EFE

Un grupo posa en la explanada del Valle de los Caídos. / EFE

Aun con las mejores intenciones, llevar adelante la promesa de Sánchez no será sencillo. Un real decreto ley, que bloquearía posibles recursos judiciales que pudiera presentar la familia, debería contar con el apoyo del poder legislativo, donde el Partido Socialista Obrero Español de Sánchez cuenta con apenas 85 de los 350 diputados.

El gobierno socialista especula con que la misma mayoría parlamentaria que apoyó su moción de censura para que Rajoy hiciera las valijas y se fuera de la Moncloa lo apoyará en esta iniciativa.

Sin embargo la medida debería ser aprobada también por el rey Felipe VI que, si lo hiciera, estaría contradiciendo una decisión que su padre, el rey Juan Carlos, tomó en 1975, cuando Franco murió y el monarca encomendó a los monjes benedictinos de la basílica que enterraran al dictador.

Imagen de archivo de 1975 muestra a familiares de Franco cargando su ataúd.  / AFP

Imagen de archivo de 1975 muestra a familiares de Franco cargando su ataúd. / AFP

Franco pensó en construir un enorme mausoleo luego de la guerra civil española en la que, entre 1936 y 1939, murieron más de 33 mil personas que hoy siguen enterradas allí, 12 mil de ellas aún sin identificar.

Sánchez quiere desterrar al cadáver de Francisco Franco del Valle de los Caídos y transformar el lugar en un monumento a la reconciliación.

Inicialmente se habló de que los restos de Franco serían trasladados a la capilla privada del cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, tumba de numerosos franquistas y donde en una cripta fue enterrada su mujer, Carmen Polo. Pero la familia del dictador, que se opone a la exhumación, no hizo declaraciones.

Francisco Franco, en una imagen de 1969./ AFP

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La Asociación para la Recuperación de la Memoria histórica asegura, sin embargo, que el mausoleo mantiene el escudo personal de Franco, no sólo en la entrada sino en los platos y las servilletas del parador.

Hace dos años, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, pensó hasta en rebautizar al Valle de los Caídos, llamándolo Valle de la paz. Pero algunos historiadores pusieron el grito en el cielo: “A nadie se le ocurre cambiar el nombre de Auschwitz, porque son lugares que sirven para el aprendizaje -se quejó el historiador Fernando Hernández-. Hoy son lugares de preservación de la memoria de las víctimas. Cambiar de nombre no conduce a nada”.

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