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A causa de la propaganda, los soldados soviéticos que invadieron en 1968 Checoslovaquia esperaban tener que enfrentar a “imperialistas” estadounidenses y alemanes del oeste, pero a falta de estos últimos, poco les faltó para librar una batalla contra extras de cine.

“Recuerdo el ruido de una columna de tanques, el 21 de agosto de 1968. Luego, los soviéticos llegaron al centro de Davle y fue allí donde se cruzaron, para su inmensa sorpresa, con quienes tomaron por alemanes”, cuenta una mujer, jubilada.

Como muchos otros habitantes de Davle, un pintoresco pueblo del valle del Vlatava, no muy lejos de Praga, Kvetoslava Dufkova, de 14 años en aquel entonces, participaba como extra en el rodaje de la película bélica estadounidense “El puente de Remagen”, de John Guillermin.

“Esos chicos de los tanques se quedaron perplejos al ver, de golpe frente a ellos, a un ejército alemán. Empezaron a negociar y así lo hicieron durante varias horas”, añade, recordando perfectamente unos hechos que hubieran podido acabar en desgracia, hace justo 50 años.

El puente de Remagen durante la Segunda Guerra Mundial.

El puente de Remagen durante la Segunda Guerra Mundial.

Hasta que no pasó un buen rato, los intrusos no entendieron que estaban plantando cara a un equipo de filmación y no a unos supuestos bandidos “imperialistas”.

Desde marzo de ese año, Davle vivía al ritmo del rodaje, con sus habitantes cruzándose a diario con estrellas de Hollywood como George Segal o Robert Vaughn, de uniforme estadounidense o nazi, junto a tanques y otros vehículos militares, entre otras recreaciones que imitaban la ciudad de Renania-Palatinado.

El puente de Remagen en la actualidad.

El puente de Remagen en la actualidad.

“Cerca de nuestra casa, había un montón de maniquíes de soldados muertos que los cineastas repartían aquí y allá durante el rodaje”, cuenta otro lugareño, Antonin Dvroak, de 78 años en la actualidad.

La película trata sobre la toma, en marzo de 1945, de un último puente intacto sobre el Rin por parte del ejército estadounidense antes de que la Wehrmacht lo destruyese.

Gracias al deshielo político que abrió Checoslovaquia a Occidente, la empresa United Artist pudo aprovechar un puente metálico idéntico al de Remagen, situado en Davle, y también del talento de utileros, dobles y otros especialistas locales.

Una escena de la película.

Una escena de la película.

Entre los cerca de 800 extras, también había escolares de Davle, ataviados con los uniformes de la Hitlerjugend (“Juventudes Hitlerianas”), indica una crónica del pueblo escrita a mano, que la alcaldía guarda como oro en paño.

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Las recreaciones eran tan fidedignas que hubieran podido causar un drama el día de la invasión del ejército soviético y de otros cuatro países del Pacto de Varsovia, que dejó una cincuentena de muertos en todo el país en las primeras 24 horas y que asfixió brutalmente las reformas liberales de la “Primavera de Praga”.

“La llegada de los soviéticos a Davle fue horrible. Un helicóptero volaba por encima de nosotros. Los soldados estaban terriblemente asustados, hubiera podido ocurrir una tragedia“, dice Dvorak.

El afiche de la película.

El afiche de la película.

“Alguien les dijo que Davle había sido invadida por el ejército estadounidense y que debían liberarnos. No entendían en absoluto porqué la gente les mostraba el puño en alto. Estaban muy nerviosos, se palpó la tensión durante un buen rato”, cuenta.

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El rodaje de “El puente de Remagen” fue interrumpido y todo el equipo de la película se fue a toda prisa hacia Occidente en taxi, dejando provisionalmente en el lugar todos los Shermans y Tigers y demás accesorios.

Ben Gazzara durante la filmación de la película. AP

Ben Gazzara durante la filmación de la película. AP

En otoño, los cineastas obtuvieron permiso para volver brevemente a Checoslovaquia para grabar algunas escenas y la película fue terminada en Alemania del Oeste y en Italia. Fue estrenada en Estados Unidos en 1969.

Entretanto, el set de Davle no quedó desierto: el equipo de John Guillermin fue rápidamente remplazado por diligentes cineastas llegados desde Moscú, con el objetivo de presentarle al público soviético las imágenes de los tanques estadounidenses y nazis a solo 20 km de Praga y justificar, así, la invasión soviética.

Agencia AFP.

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