[ad_1]

Una situación de tensión y violencia se vivió en las últimas horas en la localidad bonaerense de Haedo cuando un hombre entró armado a robar una casa de comidas.

Las imágenes tomadas por la cámara de seguridad en el interior del local muestran cómo el ladrón, a punta de pistola, le pide a los empleados los celulares y la plata de la recaudación. Éstos, con los brazos levantados, al principio no opusieron ninguna resistencia.

Sin embargo, el delincuente parecía actuar con poca determinación. Deambulaba por el local, le costaba mantenerse firme. En un momento le devolvió los teléfonos a los trabajadores para que los apagaran y se los volvió a pedir. Incluso, se quiso llevar el teléfono inalámbrico del negocio.

“Estaba totalmente drogado y borracho”, dijo Aldana, la dueña del local, en declaraciones al canal Todo Noticias.

De repente, uno de los empleados notó que el arma no estaba cargada, entonces ahí fue cuando aprovechó un descuido del asaltante y lo enfrentó.

En medio del forcejeo, el hombre logró quitarle el revólver al ladrón y empezó a golpearlo con la culata hasta que consiguió reducirlo.

“Estaba tan drogado y borracho que le pegaban y no sentía los golpes. Se caía y se volvía a levantar”, relató Aldana.

Los otros dos empleados salieron a la calle y le pidieron a un joven que pasaba en bicicleta que llamara a la policía -los teléfonos los tenía el ladrón- y volvieron al local. Entonces encerraron al delincuente en el baño y bajaron la persiana del local.

El drama del pizzero al que le robaron 16 veces y ahora quiere cerrar su negocio

Mirá también

El drama del pizzero al que le robaron 16 veces y ahora quiere cerrar su negocio

Para cuando llegó la policía de Ramos Mejía, el delincuente se había escapado por la ventana del baño que daba al patio de unos edificios.

“Cuando quiso escapar por los edificios no pudo. Se metió en uno de los departamentos que estaba vacío, pero cuando el chico del 8° piso vio al chorro salir, corrió a abrirle la puerta del edificio a la policía y lo agarraron”, contó la dueña del local que vende sushi.

Aldana contó, por lo que pudo averiguar en la comisaría, que el delincuente “estuvo varias veces preso, estuvo más de 22 años en la cárcel y salió hace un año, más o menos”.

La policía le devolvió los teléfonos a los empleados, aunque no encontraron la recaudación.

[ad_2]

Fuente