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La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner consideró “inédito” el allanamiento que el juez Claudio Bonadio ordenó realizar en tres de sus propiedades, en el marco de la causa por los “cuadernos de la corrupción”.

“Fui la primera presidenta mujer y seré la primera senadora allanada. No es cierto que en 2001 se allanó a un senador por el escándalo de los sobornos. Esta es la primera vez que se va a allanar domicilios de un senador. Ni siquiera en el mayor escándalo, donde se acusaba a los dos partidos mayoritarios de recibir coimas para aprobar una ley, se allanó la vivienda de ningún senador. Lo único que se hizo fue una inspección ocular por parte del juez Liporace”, afirmó al hablar durante 45 minutos en la sesión en el Senado, donde se busca aprobar los procedimientos.

La senadora nacional por Unidad Ciudadana puso en duda las declaraciones que realizaron empresarios y ex funcionarios en calidad de “arrepentidos”. “Venía para acá y un conocido letrado, apoderado de uno de los empresarios detenidos, decía que están amenazando y les hacen decir cualquier cosa. Y que su defendido, posiblemente en unos días, mienta y acuse a alguno para quedar en libertad”, lanzó.

“Somos todos hombres y mujeres grandes. ¿Me van a decir mirándome a los ojos, que realmente creen que los que están hablando como arrepentidos están diciendo en serio la verdad? ¿Ustedes creen que la patria contratista empezó el 25 de mayo de 2003? Estamos en la Argentina que preside Mauricio Macri, el hijo de Franco. El primo de Angelo Calcaterra y el hermano del alma de Nicky Caputo. ¿De verdad creen que esto empezó en 2003?” añadió.

Cristina en el Senado. (Lucía Merle)

Cristina en el Senado. (Lucía Merle)

También salió al cruce del empresario Gabriel Romero, quien confesó haber pagado 600 mil dólares por la firma de un decreto en su gestión. “No es un empresario K. Empezó cuando le vendieron los talleres de EMEPA en Chascomús. No en El Calafate ni en Río Gallegos. Ni existíamos nosotros”, afirmó.

La ex jefe de Estado remarcó que la causa de los cuadernos “consagra la persecución” en su contra. “Tengo seis causas abiertas, cuatro de asociación ilícita. Durante cuatro años machacaron que era socia de un empresario de Santa Cruz y de otro empresario de medios. Estos empresarios no aparecen en las fotocopias”, remarcó, y dijo: “¿Saben por qué no están en ninguna línea? Porque cuando armaron eso los empresarios ya estaban presos, no era necesario ponerlos”.

Si bien aclaró que “no digo que no se investigue”, Cristina señaló que “si se quiere investigar, que se haga una auditoría global de la obra pública. De toda, no de la que Iguacel, actual ministro de Energía, eligió, únicamente en vialidad y únicamente en la provincia de Santa Cruz”.

Para la ex mandataria, existe una “utilización del Poder Judicial como un instrumento de persecución y proscripción de dirigentes populares. Más allá de la categoría de juez enemigo, Bonadio es un instrumento, un títere”. Y destacó que “esto es un modelo regional que también vemos en Brasil”.

En ese sentido, trazó un paralelismo con Luiz Inácio Lula da Silva. “Si no puede competir, ganar y ser presidente, saben por qué es. Porque lo metieron preso porque ganaba las elecciones. ¿Les suena? A mí me suena, y mucho”.

Además, hizo una polémica comparación al señalar que “ya no es necesario recurrir a los métodos que se vivieron en la dictadura. Ya no hay que suprimir al adversario, ya no hay que ir matando gente porque hay otra forma de desaparición, que es la eliminación mediática”.

Según Cristina, “estas persecuciones le pasan a los que, con errores o aciertos, creemos en algo o defendemos algo. Y eso hice. Creo en la redistribución del ingreso, creo en la ciencia y la tecnología, creo en la educación pública”.

“Si creen que con los Bonadio y los desafueros me voy a arrepentir? No. No me arrepiento. En todo caso me arrepiento de no haber sido suficientemente inteligente o amplia para convencer y persuadir de que lo que estábamos haciendo, con errores o aciertos. había mejorado la vida de millones en la República Argentina”, avisó.

Y agregó: “Hay una manipulación descarada, humillante hacia mi persona. Pero si creen que con esto van a hacer que cambie mis ideas, están equivocados. Mal o bien pertenezco a una generación que creció con el miedo de que los fueran a buscar para desaparecerlos o violarlos o tirarlos al mar”.

En el cierre de su presentación, cruzó con dureza al Gobierno nacional. “Yo no soy su problema. El problema son ustedes y sus políticas horribles”, dijo. Y, habló del “intenso fuego amigo”, al que pareció dejarle un mensaje: “Estoy seguro que si mañana me parte un rayo y solo quedan esparcidas mis cenizas, seguro que muchos no llegarían con el voto popular a ser presidentes”.

“Es lícito que haya gente que no me quiera, yo tampoco quiero a todos. Pero lo que no es lícito es que se quiera hacer parecer que estamos en un sistema justo. La paridad debe ser con todos”, concluyó.

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