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Su declaración indagatoria, imputado como partícipe de la asociación ilícita que se dedicó a la recaudación de fondos ilegales durante el gobierno kirchnerista, duró más de cinco horas. En ese lapso, Ernesto Clarens aportó información sobre el entramado financiero en el que se movieron las coimas que ex funcionarios cobraban a empresarios de la construcción y del sector energético. Sin embargo, el juez Claudio Bonadio cree que esos detalles no son suficientes como para avalar el acuerdo de Clarens con el fiscal Stornelli a través del cual se convertiría en un “arrepentido”. Eso así, el financista confirmó que en bolsos o valijas, el dinero “iba siempre al sur”. 

Por la prueba acumulada en diversos expedientes que se encuentran en Comodoro Py, la justicia sabe que Clarens es una pieza clave en la estructura financiera que rodea a los Kirchner y a Lázaro Báez. Fue parte central del negocio, y es investigado por contribuir a maniobra de lavado de activos. Con estos antecedentes, el dueño de la firma Invernes SA se presentó la semana pasada ante el fiscal Carlos Stornelli ofreciéndose a colaborar en la causa de los cuadernos de las coimas.

Pero la información que aportó hasta ahora es insuficiente para el juzgado. Según pudo saber Clarín, “no hubo orden cronológico en los hechos, se dieron por sentado algunos conceptos que resultan incomprobables, faltan precisiones en muchas operaciones planteadas”, según enumeran en esas oficinas respecto a la declaración de Clarens.

Esta evaluación pone en riesgo la necesaria homologación de Bonadio que busca el financista, que pretende sumarse a la larga lista de imputados colaboradores con los que ya cuenta el expediente. 

¿Qué dijo Clarens? 

En primer lugar, el financista confirmó lo que otros imputados ya habían confesado: el dinero de los bolsos y de las valijas “iba al sur”, ese era “el destino”. Esto se condice con las palabras del ex funcionario Claudio Uberti quien en su confesión como “arrepentido” indicó: “Esas valijas con dinero las iba a llevar a Santa Cruz” y añadió: “El destino final era el sur. “Las valijas tenían por destino la casa de Néstor y Cristina Kirchner en Río Gallegos ubicada en la esquina de la calle 25 de Mayo donde tenían bóvedas”.

Además, Sergio “Potro” Velázquez -quien fue piloto de la flota presidencial desde 2003 a 2015- también admitió ante el juez Bonadio que se realizaban viajes constantemente a Río Gallegos, con “bolsos y valijas” y aclaró que él nunca los abrió pero dio a entender que el contenido de los mismos era dinero. 

Pese a la confirmación del destino del dinero que se recaudaba del cobro a empresas contratistas del Estado, y que derivó en un pedido de autorización de Bonadio al Congreso para allanar las propiedades de Cristina Kirchner, el resto de los datos proporcionados por Clarens no resultó hasta ahora de mayor relevancia para el expediente. 

La exigencia sobre Clarens para obtener la homologación y convertirse en “arrepentido” es que brinde datos precisos, coherentes y con orden temporal -en caso de contar con dicha información-, que expliquen el presunto esquema de lavado mediante los cuales se colocaron en el exterior millones de dólares. La Justicia además, investiga si parte del dinero de las coimas se volcó a la adquisición de bienes por parte de la familia Kirchner. 

El empresario Juan Chediack también nombró a Ernesto Clarens como un hombre clave en las causas donde los Kirchner y su entorno son investigados por lavado de dinero.

Su participación en este expediente surgió cuando la investigación avanzó sobre las financieras y responsables de operaciones bancarias que facilitaron los dólares que luego Baratta llevaba en bolsos hasta el departamento de Cristina Kirchner. Clarens también habría participado de las maniobras para incorporar ese dinero negro a la economía formal.

En su declaración explicó cómo operaba su financiera y cómo se estructuraba el movimiento de fondos que pasaban por ella. 

Sospechas sobre Clarens

Clarens es investigado también en la causa conocida como “la ruta del dinero K”, en la que se encuentra preso Lázaro Báez. Está apuntado como parte de la estructura financiera con la que el empresario K blanqueó 60 millones de dólares entre 2010 y 2013.

La Unidad de Información Financiera (UIF) también investigó al histórico financista K. En el informe que publicó Clarín, se mostró que triangulando remesas de dinero entre empresas con cuentas bancarias en Suiza, Hong Kong, las Antillas Holandesas Bahamas, Estados Unidos y Uruguay, Clarens “facilitó el movimiento de fondos para las operaciones con SGI”, la financiera conocida como “la Rosadita” en la que Martín Báez, Pérez Gadín y otros hombres de confianza del empresario K aparecen contando cinco millones de dólares.

También Leonardo Fariña lo señaló a Clarens como el responsable de “transformar recursos de la obra pública en pesos, euros y dólares”. Por ello, su financiera Invernes es clave para la justicia. Con esa firma se hizo cargo de obras que había ganado Lázaro en Santa Cruz de la mano de los Kirchner, con la constructora Gotti. El empresario K le otorgó un poder de cobro a Clarens que involucraba fondos nacionales para obra pública.

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