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En una sesión de alto voltaje y con el PJ bajo presión, el Senado aprobó este miércoles por unanimidad la autorización para que la Justicia allane tres domicilios de Cristina Kirchner. Fue después de dos intentos fracasados, con un peronismo dividido y en ebullición, que al final tuvo que acompañar la medida. La votación fue por unanimidad: 67 senadores, entre ellos la propia Cristina, votaron afirmativamente, y ninguno en contra.

La vicepresidenta Gabriela Michetti hizo saber de inmediato que enviará la comunicación al juzgado de Claudio Bonadio este jueves a las 7.30. En Tribunales trascendió que el magistrado dará automáticamente la orden para el procedimiento.

Para los K y parte del peronismo, el acompañamiento a la votación fue una contradicción ante lo inevitable. Durante el debate, la ex presidenta y su bancada impugnaron duramente a Bonadio y su pedido de allanamiento. Hablaron de una “persecución política”.

No fue el único revés que tuvo en la sesión Cristina, comprometida en el escándalo de los cuadernos. El intento de poner condiciones a la medida judicial no tuvo eco.Después de aprobarse en general el dictamen que otorga la autorización de la Cámara, tal como lo prevé la Ley de Fueros, hubo una segunda votación con las condiciones pretendidas por la ex presidenta. Perdió 47 a 20. Cristina había argumentado que buscaba preservar su intimidad y la de sus domicilios

. En su carta pública difundida el martes había pedido que no hubiera cámaras que filmen los operativos, que participen dos senadores-veedores designados por ella, que el juez no rompa paredes. En esta votación, el PJ Federal respondió mayoritariamente a Miguel Pichetto, que le reprochó al FpV su ausencia cuando se elaboró el dictamen en Asuntos Constitucionales que, precisó, incluyó un párrafo pidiendo al juez “’la debida diligencia, prudencia y decoro’ -leyó Pichetto-, es decir que no haga de esto un efecto mediático”.

La presión de la masiva marcha del martes tuvo su efecto. El debate se extendió más de seis horas, en las que destacó la minimización del kirchnerismo del escándalo de los cuadernos y las confesiones de empresarios del poder “arrepentidos” y sus propios ex altos funcionarios. “No me voy a arrepentir de nada, por más Bonadios y desafueros”, clamó Cristina en su autodefensa de 45 minutos, en la que buscó victimizarse.

Se definió como “la primera senadora allanada” e intentó presentarse como víctima del juez, además de arremeter contra Mauricio Macri y la “patria contratista”.

-A usted le pasó lo mismo-, hizo blanco luego sobre Gabriela Michetti, recordando la causa judicial que tuvo la vice por dinero robado en su casa ($245 mil pesos y 50 mil dólares). Cristina le habló incluso de “bolsos” hallados en casa de la vice.

Poco después, el jefe del interbloque Cambiemos Luis Naidenoff le salió al cruce, al recordar que Michetti fue sobreseída (por el juez Ariel Lijo quien falló que esos fondos eran “legales”) y todos la consideraban “una persona de bien”. Michetti, al dejar el recinto, sostuvo: “Fue un golpe bajo porque no puedo responderle”.

Ya desde el inicio del debate, Cambiemos remarcó que no debían aceptarse condicionamientos. “No hay excusas para nadie. Ser senador es una dignidad, nunca un título de nobleza para tener un tratamiento especial”, afirmó el cordobés Ernesto Martínez. El jefe del bloque radical, Angel Rozas, sostuvo que “hablan del juez como un enemigo, les diría que tengan cuidado con los amigos. Convocan a José López y hay que pegarle para que se calle, y al asesor de (Juan Manuel) Abal Medina, y hay que pegarle para que se calle. ¿Es un problema del juez?”.

Luis Naidenoff, titular del interbloque oficialista, reclamó no “obstaculizar” a la Justicia. Descartó los argumentos del cristinismo de la “victimización” y sostuvo que “lo que no se puede es tapar la realidad. La cartelización de la obra pública, el 10 al 20% (de coimas) no lo inventó una conspiración mediática o judicial”.

El peronista salteño Juan Carlos Romero también rebatió argumentos del cristinismo. “Me pareció muy injusto comparar lo que está pasando ahora con la dictadura de 1955. Es una exageración enorme. Este juez no está fusilando a nadie. Y que, ¿vamos a comparar a (el fusilado general) Juan José Valle con Julio de Vido, a los muertos de José León Suárez con José López que está preso?”

Un round aparte se dio entre Cristina y Pichetto. La ex presidenta habló de “fuego amigo” y de los que especulan con sacarla del juego y “ni así” llegarán a presidente. Pichetto le pidió que se quede “tranquila que va a ser candidata en 2019” y le atribuyó una “estupidez conspirativa”. Cristina meneaba la cabeza o mientras bebía un cortado y golpeaba con los tacos de sus botas azules.

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