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Te voy a decir una cosa: yo no fui, odio a los secuestradores“. Cortito y directo, el narco Miguel Ángel “Mameluco” Villalba (57) negó ante el fiscal Mario Ferrario tener cualquier responsabilidad en el secuestro y asesinato de Candela Sol Rodríguez (11), ocurrido en agosto de 2011 en Hurlingham.

Por razones de seguridad, la declaración de Villalba, que se concretó el pasado viernes en los Tribunales de Morón, fue mantenida con un muy bajo perfil. Incluso Ferrario recién lo interrogó aprovechando el traslado a Buenos Aires de “Mameluco” desde el penal de Rawson -donde vive- para comparecer en un juicio por lavado de dinero narco que comenzó el martes 14 de agosto en el Tribunal Oral Federal N° 2 de San Martín.

Carola Labrador y un retrato de su hija Candela Sol Rodríguez (11), en el juicio donde condenaron a Hugo Bermúdez, Leonardo Jara y Fabián Gómez (45). Foto Diego Díaz

Carola Labrador y un retrato de su hija Candela Sol Rodríguez (11), en el juicio donde condenaron a Hugo Bermúdez, Leonardo Jara y Fabián Gómez (45). Foto Diego Díaz

Para el fiscal Ferrario, Villalba fue quien ordenó el secuestro de Candela como una forma de vengarse del padre de la nena, “Juancho” Rodríguez (pirata del asfalto), a quien “Mameluco” señalaba como la persona que lo entregó a la Policía Federal cuando era uno de los prófugos más buscados del país. De hecho, Villalba fue capturado doce días antes de la desaparición de Candela.

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No tuve nada que ver. Yo sufrí secuestros y nunca haría una cosa así“, subrayó “Mameluco”, que en su historia vivió, al menos que se sepa, tres narcosecuestros: el suyo, el de su hermano y el de su contador.

Aunque nunca hubo una denuncia formal -y por lo tanto no existió ninguna causa en la Justicia- se sabe que “Mameluco” fue secuestrado a mediados de 2000. Se lo llevaron cuando estaba parado viendo un picado de fútbol en la villa 18 de la localidad de Billinghurst (San Martín), lugar donde consolidó su poder. Por él se pagaron 90.000 dólares y 5 kilos de cocaína.

El caso saltó en una escucha telefónica tomada por la Justicia federal un año después, cuando otra banda secuestró a Luis Alberto Villalba. El hermano de “Mameluco” -hoy juzgado con él por lavado de dinero- fue atrapado el 30 de diciembre de 2001 y pasó Año Nuevo con sus secuestradores, que recién lo liberaron el 5 de enero siguiente tras cobrar 50.000 dólares y 10 kilos de cocaína.

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El secuestro fue denunciado por la mujer de Villalba y se detuvo a dos personas: un policía bonaerense retirado, dueño de la casa donde estuvo cautivo, y un joven con antecedentes por robo.

“Mameluco” sufrió un tercer secuestro, el de su contador y hombre de confianza. Según denunció la esposa de este hombre, el 9 de febrero de 2002 una banda se lo llevó del maxiquiosco de la estación de Servicio Eg3 que manejaba en Billinghurst.

Por él se pidió un rescate de 80.000 pesos y 10 kilos de cocaína. Pero no se llegó a pagar: el contador de “Mameluco” fue abandonado ocho días después en una casa de Fuerte Apache. La Policía lo encontró desnudo, con un balazo y en estado de shock.

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Luego del secuestro, el hombre se fue a vivir a Entre Ríos. Dejó una dirección en la UFI 6 de San Martín, pero cuando intentaron ubicarlo no lo encontraron.

Esta seguidilla de secuestros propios fue usada por Villalba en su indagatoria del viernes para negar cualquier nexo con el crimen de Candela, un hecho que él mismo -al declarar como testigo en el primer juicio del caso- había atribuido a una “venganza narco”.

En ese primer juicio, que llegó al veredicto en septiembre de 2017, el Tribunal Oral N° 3 de Morón condenó a perpetua a Hugo Bermúdez (60, como autor material ) y Leonardo Jara (40). Y le aplicó una pena menor -de cuatro años- a Gabriel Fabián Gómez (46) como partícipe secundario.

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Luego de estas primeras condenas el caso tomó nuevo impulso y el fiscal Ferrario fue por los otros sospechosos: el policía de la Bonaerense Sergio Chazarreta, que habría secuestrado a Candela en su camioneta; Héctor “El Topo” Moreyra (50), conocido “buche” de la Policía (y primo de la esposa de Chazarreta), y el carpintero Néstor Altamirano (59), quien tenía acceso a la casa de la calle Kiernan, donde la Justicia sostiene que la víctima estuvo cautiva unos días.

Héctor "El Topo" Moreyra, este año en los Tribunales de Morón. Fotos Alfredo Martínez

Héctor “El Topo” Moreyra, este año en los Tribunales de Morón. Fotos Alfredo Martínez

Villalba era el único que faltaba de esa lista que, de no mediar ninguna apelación, pasará derecho a la etapa de juicio oral.

Al único que conozco de la causa es al “Topo” Moreyra… porque es buchón de la Policía“, declaró el viernes Villalba ante el fiscal Ferrario. Un dato que, por conocido, no deja de sorprender dado que fue la propia Policía la que, durante la investigación del caso Candela, le pidió a Moreyra que investigara la desaparición de la nena.

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