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Gonzalo Bertranou no se confía ni relaja. “Cuando te sentís titular o dueño de algo, lo perdés”, asegura convencido este mendocino de 25 años elegido por Mario Ledesma para conducir a Los Pumas en sus primeros partidos como entrenador del seleccionado.

Son días muy especiales para el hijo de Miguel, otro “puma” que vistió 14 veces la camiseta nacional entre 1988 y 1993. El destino quiso que Gonzalo nunca lo pudiera ver jugando para la selección porque nació sólo 48 días después del último partido de su padre. Fue justamente ante Sudáfrica, el mismo rival que tendrán enfrente Los Pumas mañana en el estadio Malvinas Argentinas mendocino.

“Todos los entrenamientos voy a ganarme el puesto. Nunca hay que dormirse ni creerse dueño de nada, porque no lo es”, le dice Gonzalo a Clarín en el hall del hotel Intercontinental, el bunker del plantel argentino en la provincia cuyana. Su provincia.

“No sé si hay otros equipos del mundo con tanta competencia en el puesto de medioscrum, con tan grandes jugadores como Marta (Martín Landajo) y Cubo (Tomás Cubelli)”, elogia el mendocino a sus competidores por la 9 de Los Pumas. Que hoy es de él. ¿Por qué? El propio Bertranou lo explica: “Laburé mucho para llegar a este momento. Seguí entrenando, redoblé el esfuerzo, comí mejor, dormí mejor, salí lo que tenía que salir”.

En octubre del año pasado y tras cerrar su temporada con los Jaguares, Bertranou jugaba en Los Tordos cuando recibió la inesperada convocatoria para la última fecha del Rugby Championship, ante Australia en Mendoza. De su club a Los Pumas, sin escalas. Fue suplente de Landajo y jugó pocos minutos en la derrota por 37 a 20.

Hoy su realidad es completamente diferente. “Jamás se me cruzó por la cabeza bajar los brazos”, sentenció. En Los Jaguares logró convencer a Ledesma con su dinámica y búsqueda de superación constante. Por eso, cuando el entrenador se hizo cargo de Los Pumas, le dio la confianza para que demuestre sus condiciones con la camiseta más pesada.

“Estoy muy bien, he laburado mucho para este momento. Tranquilo no estás nunca cuando jugás en Los Pumas y menos cuando lo hacés en tu provincia”, afirmó el único mendocino del plantel. “Tampoco caigo mucho de lo que significa representar a tu país en tu provincia. No veo la hora de que sea el sábado”, agregó con ansiedad.

Su condición de local lo transformó en el foco de atracción principal entre los fanáticos mendocinos. Pero él prefiere mantenerse alejado del ruido y no perder la concentración. “Mi viejo me quiere venir al hotel a ver pero no puede… O no lo dejo. Los tengo medio cortitos, soy un poco ermitaño”, confesó entre risas.

Los Bertranou tienen un récord: son el único caso mendocino de padre e hijo que integraron Los Pumas. Y eso, lejos de ser una presión, para Gonzalo es un estímulo: “Nunca me pesó que mi viejo fuera ‘puma’, al contrario, siempre fue algo muy lindo y una motivación. Desde chico fui muy competitivo y saber que que mi viejo había jugado en la selección estaba bueno porque era una muestra de que se puede”.

Su gesto serio sólo se modifica cuando habla de lo que representa jugar en su provincia con Los Pumas. “En este momento se cruzan muchas cosas por la cabeza. Pienso cuando arranqué a jugar en el club o cuando debuté en Primera, que en ese momento era lo más grande que me podía pasar. Después cuando me llamaron a Los Pumas o cuando jugué por por primera vez. Son emociones que se van superando, momentos muy lindos que trato de aprovechar y no volverme loco”, comentó.

¿Se le puede ganar a una potencia? Bertranou no tiene dudas: “Si creo que no puedo ganar un partido, dejo de jugar. El sábado podemos ganar, como le podemos ganar a cualquiera. Tenemos que laburar muchísimo y tener un partido excelente, claro. Pero que se puede, sí se puede”.

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