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El socialista Pedro Sánchez viajará a la Argentina para participar de la cumbre de presidentes y jefes de gobierno de la cumbre del G20, del 30 de noviembre y 1 de diciembre próximos. Así se lo confirmó a Mauricio y Macri el propio presidente español en la conversación que mantuvieron este jueves al mediodía. España no es miembro pero sí invitado permanente del G20, grupo de potencias y países emergentes.

Fue la primera charla que mantuvieron y cobra importancia porque ambos gobiernos consideran que la relación entre los dos países está por encima de todo y  quieren continuar con el relanzamiento del vínculo bilateral de 2016. Un vínculo que se había resentido por las trabas comerciales de 2008 en adelante, pero en especial por la expropiación de YPF a Repsol en febrero de 2012.  Para España ello fue una “alta traición”. Y la Argentina incluso fue castigada ante el Parlamento Europeo.

Hasta el momento, el embajador en Madrid, Ramón Puerta, pudo saber en diálogo directo que Sánchez desea venir a la Argentina. Y también mantuvieron una conversación telefónica los cancilleres Jorge Faurie y Josep Borrell. Es curioso porque el líder del Partido Socialista Español fue uno de los únicos líderes internacionales que se pronunciaron sobre el debate del aborto en Argentina. En particular, lamentó en un tuit que el Senado argentino rechazara su legalización. 

Ramón Puerta con Pedro Sánchez, en la embajada argentina en Madrid

Ramón Puerta con Pedro Sánchez, en la embajada argentina en Madrid

Macri y Sánchez se conocieron cuando el argentino hizo su resonante visita de Estado a España en febrero de 2017. Pero fue sólo un saludo protocolar en la cena oficial. La caída de Rajoy supuso para el líder de Cambiemos la despedida de un gran amigo. El primero que le dio el abrazo al asumir el poder en diciembre de 2015. Y con quien tejió una relación en varias bandas.

El presidente de España durante el encuentro con su par de  Argentina Mauricio Macri en Casa Rosada. 10.04.2018 Foto Maxi Failla / Clarín

El presidente de España durante el encuentro con su par de Argentina Mauricio Macri en Casa Rosada. 10.04.2018 Foto Maxi Failla / Clarín

Esa amistad se vio en la recepción que se dieron mutuamente ambos cuando Macri estuvo en Madrid y cuando Rajoy estuvo en Buenos Aires, poco antes de su caída en desgracia. Por eso había cierta incomodidad entre Sánchez y Macri al hablar, aunque ello nunca se explicitó. Era una incomodidad tácita y manifesta por los funcionarios a puertas cerradas. En primer lugar, Sánchez promovió la moción de censura que terminó sacando del poder a Rajoy aprovechando la compleja trama del caso Gürtel: corrupción y financiamiento ilícito de campañas electorales, entre otros, en el Partido Popular. Y además lo hizo en alianza con Podemos, el partido de izquierda más radical, aliado al kichnerismo. Hoy Sánchez, sin embargo ya no tiene ese vínculo con Podemos, que lo presiona por espacios en su gobierno. 

El 30 de enero de este año, Sánchez estuvo con el embajador Puerta en la sede diplomática argentina en Madrid. Fue en el marco de encuentros diplomáticos con los lideres españoles de todo el arco político. En esa reunión se empezó a tejer una relación de afinidad con el PSOE, y en la que Sánchez elogió el rumbo de la Argentina.  

Con su llegada al poder, los dos gobiernos apostaron por la continuidad de las líneas de crédito para pymes españolas abiertas hace dos años por el Instituto de crédito oficial español. Además se incluyó a la Argentina como país prioritario para el destino de inversiones al mejorar la calificación por parte del Cesce (la compañía pública que gestiona el crédito al comercio internacional). Después hay otra serie de acuerdos  en danza: pesca, seguridad, educación. Se anunciaron algunas inversiones como las de Gas Fenosa. Y volvió a venderse biodiésel argentino en España y Europa. 

Al mismo tiempo, tras la visita de Rajoy se confirmó que Abertis había reiterado la demanda contra Argentina que interpuso a finales de 2015 ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), que depende del Banco Mundial. Primeramente, había hecho dos acuerdos con el gobierno de Macri para extender los contratos de concesión de sus filiales en el país:  Autopista del Sol (Ausol) y Grupo Concesionario del Oeste (GCO), a cambio de un plan de inversiones global por un importe total de alrededor de 680 millones de dólares (584 millones de euros). 

Igualmente, se desconoce aún cómo impactará en las inversiones españolas la judicialización de los llamados “cuadernos de la corrupción” y sus ramificaciones que afectan a ejecutivos y empresas españolas, como Isolux. 

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