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No estará Cristina. Estará Máximo, su hijo, pero el último discurso del atardecer del sábado en Ferro será de Alberto Rodríguez Saá, gobernador de San Luis y mecenas de #Hay2019, el club panperonista que debutó en San Luis en marzo pasado.

Programado desde mayo, el plenario mutó. El ruido por los cuadernos de Centeno, el desfile de arrepentidos por Comodoro Py y los allanamientos a la ex presidente lo reconfiguraron como un acto en defensa de Cristina. Por eso será punto de peregrinación K y del peronismo que orbita a la ex presidente. Además de Rodríguez Saa; Máximo K; el jefe del PJ, José Luis Gioja; intendentes del Conurbano; el ex jefe de Gabinete y Jorge “Coqui” Capitanich, estará el ex jefe de la CGT, Hugo Moyano.

El camionero se espeja en Cristina. Lo atormentan varias denuncias y mira el proceso judicial de la la ex presidenta como indicio de lo que puede le ocurrir a él. Duelistas feroces durante casi una década, Cristina y Moyano se hermanaron contra Mauricio Macri.

“Cuidado que con el clima social como está, detenerlo a Moyano puede ser la chispa que falta”, dicen a Clarín cerca del presidente de Independiente y hablan de paros de varios días y rutas bloqueadas.

En el planeta K, además de leer como “victorias” las sesiones sin quórum en el Senado, encuentran en Lula Da Silva una luz al final del túnel porque el ex presidente, aunque el PT fue perforado por el Lava Jato, pareció sobrevivir y de hecho es la figura con mejor intención de voto.

El kirchnerismo abraza la épica de que Cristina puede resultar indemne política y electoralmente al escándalo de los cuadernos de Centeno.

Esta segunda edición nacional -hubo versiones locales y regionales- de #Hay2019 será en el microestadio de Ferro. En el camino, la triada de precandidatos -Saá, Capitanich y Agustín Rossi- dejó de moverse en sintonía.

El kirchernismo puro, asociado al PJ del Conurbano, tuvo su episodio militante en Ensenada donde los alcaldes asistieron pero no aparecieron en la foto de familia final. Así y todo, ese dispositivo no peligra: María Eugenia Vidal anticipa una tirria áspera con los intendentes sobre el presupuesto porque los asume atados a Cristina. Sergio Massa se vuelve necesario para ella.

Los intendentes, que iban a cenar con el tigrense pero lo postergaron, ven a Cristina como solución a sus problemas domésticos porque “unifica”, al ser quien más mide, a los PJ locales.

Gustavo Menéndez, alcalde de Merlo y jefe del PJ preparó un “desembarco” informal de la ex presidente el miércoles en una muestra de Evita. Cristina agradeció pero tenía la sesión por los allanamientos.

El encuentro del sábado estuvo cruzado, en la previa, por otro pánico. En sectores K se esparció el fantasma de una posible detención de la ex presidente, algo improbable porque está amparada por los fueros.

Fue luego del “giro” de José López que se despidió de sus compañeros del pabellón “C” de Ezeiza invocando un libreto militante y a las horas se supo que pedía ser tomado como arrepentido, e inculpaba a los Kirchner.

En el Instituto Patria, el búnker K, cuentan en voz baja que López no volvió ni a buscar la ropa. El ex secretario de Obras Públicas compartía celda con Amado Boudou.

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