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Con la sesión para tratar los allanamientos arrancada hacía horas, la camporista Anabel Fernández Sagasti seguía este miércoles sin darse por vencida. Insistía en la misión que la ex presidenta le había asignado: tratar de convencer a senadores del PJ para que los acompañasen y votasen a favor de las condiciones que Cristina Kirchner quería que se le impusieran al juez Claudio Bonadio para hacer los operativos en sus tres domicilios.

Desde el vamos podía concluirse que la gestión de la camporista iba camino al fracaso: en la reunión del bloque del PJ previa a la sesión -debieron concluirla y bajar a las apuradas al recinto porque se vencía el plazo reglamentario para iniciarla- se quedó en que habría libertad de acción justamente por la falta de consenso interno sobre qué hacer con el pedido de Cristina Kirchner.

La duda, entonces, es si en realidad el objetivo político de la ex presidenta no fue otro: acentuar, y dejar otra vez al desnudo, la dispersión en la bancada del pejota. De paso, medir con precisión qué apoyos podría reunir para rechazar el eventual pedido de desafuero por los cuadernos de las coimas, que se espera aterrice en el senado más temprano que tarde.

El Senado, este miércoles, durante el tratamiento de los allanamientos a la ex presidenta.

El Senado, este miércoles, durante el tratamiento de los allanamientos a la ex presidenta.

La bancada del PJ vive un fenómeno raro: la horizontalidad. “Cada uno vota lo que quiere, así no estamos acostumbrados en el peronismo”, se fastidia un poderoso senador del bloque justicialista. Y menciona lo que pasó en la frustrada sesión de la semana pasada: que bajaron al recinto para dar quórum apenas 8 senadores sobre un total de 24.

Otro senador agrega: “En los hechos funcionamos partidos”. Un tercero completa: “Hay una suerte de sálvese quien pueda”. Un cuarto: “Con todos peleados no hay futuro para nadie”.

Hay versiones en las últimas semanas de que algunos senadores podrían abrirse y conformar una nueva bancada. Significaría que el peronismo quede aun más fraccionado y posiblemente debilitado, ya que el oficialismo se garantizaría ser la primera minoría y sin que nadie pudiese discutírsela.

“Habría que verlo, pero si hubiese una fractura los del nuevo bloque podríamos actuar como interbloque con el FpV”, apunta un senador que fue sondeado para eventualmente sumarse a esa nueva bancada.

Miguel Pichetto, jefe de la bancada del PJ.

Miguel Pichetto, jefe de la bancada del PJ.

Pichetto desmiente las versiones y rechaza de plano una fractura. “No hay riesgo. Hemos procesado las diferencias y como resultado de eso votamos los allanamientos”, asegura ante una consulta de Clarín.

Si la ex presidenta apuesta a que la bancada peronista entre en crisis y se fracture, el sector más anti K puede hacerle daño, por más que sea minoritario. “Que no joda porque con que seamos apenas 10 podríamos desaforarla junto al oficialismo”, avisa un senador.

De aquí a fin de año en la agenda quedan varios asuntos en los que el PJ deberá tomar definiciones. La semana que viene, el miércoles 29, la comisión de Acuerdos debe emitir dictamen al pliego de Inés Weinberg de Roca, la procuradora propuesta por Mauricio Macri, según informó el senador Rodolfo Urtubey.

En septiembre ingresará el proyecto de Presupuesto del Ejecutivo, que estaría acompañado de un eventual pedido de mayor endeudamiento.

Senadora Anabel Fernández Sagasti (FpV-Mendoza).

Senadora Anabel Fernández Sagasti (FpV-Mendoza).

Queda pendiente otra pelea de fondo: los nuevos representantes del bloque en el Consejo de la Magistratura. Todos los sectores quieren un asiento en ese organismo, clave porque investiga y acusa a los jueces.

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