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Marcelo Bielsa fue campeón con Newell’s, con Vélez, dejó su huella en el fútbol mexicano, revolucionó al Athletic de Bilbao, enamoró a los hinchas del Olympique de Marsella y, por estas horas, tiene locos a los del Leeds. Fue señalado por Pep Guardiola como el mejor director técnico del mundo y son muchos los que coinciden con el actual DT del Manchester City. Sin embargo, pese a su enorme currículum, el rosarino siempre será recordado por su paso por la Selección Argentina. Más precisamente por el Mundial Corea-Japón 2002, al que su equipo llegó como favorito y se fue, humillado, en primera ronda.

Una de las eternas discusiones que dejó aquella Copa del Mundo, en general, y el paso de Bielsa por la Selección, en particular, fue su rechazo a utilizar a dos centrodelanteros al mismo tiempo. Ver a Gabriel Batistuta y Hernán Crespo coincidir en un campo de juego se convirtió, entonces, en una misión casi imposible. 

Gabriel Batistuta es reemplazado por Hernán Crespo en el Mundial de 2002. Una constante en el ciclo de Bielsa (AFP).

Gabriel Batistuta es reemplazado por Hernán Crespo en el Mundial de 2002. Una constante en el ciclo de Bielsa (AFP).

Y eso fue lo que pareció estar dispuesto a aceptar, este jueves, el Loco. Fue cuando en el medio de su última conferencia de prensa, el actual hombre del Leeds arrancó con un pedido de disculpas públicas para Valdanito. Aunque no todo terminó como se esperaba. “Con él cometí un grave error y aún hoy no me lo perdono”, arrancó Bielsa.

Y cuando tenía la atención de todos, siguió. “A mi me tocó dirigir a un gran atacante como fue Crespo, un jugador muy generoso. Me tocó dirigirlo en dos momentos: cuando estaba madurando y cuando ya había madurado”.

Y recordó: “Cuando estaba madurando, yo le dije que lo consideraba un jugador maduro. Pero le estaba mintiendo. Trataba de fortalecer su autoestima asignándole una característica que yo no pensaba que él tuviera”.

Hernán Crespo y Marcelo Bielsa, juntos en la Selección.

Hernán Crespo y Marcelo Bielsa, juntos en la Selección.

“Cuando pasó el tiempo y él maduro verdaderamente, yo le dije: ‘Qué madurez actual la tuya, no sos el mismo que eras antes’ ─continuó─ Y él pensó: ‘¿Cómo? ¿Si antes me había dicho que ya estaba consolidado? Usted me engañó’. No me lo perdonó nunca. Y con mucha razón“.

Además, el DT contó por qué recordó su error: “No lo hago para contárselo a ustedes, sino para pedirle públicamente disculpas a él, porque yo sé que lo defraudé con ese comportamiento”. 

Y cerró: “Aprendí para siempre algo que ya sabía: si usted a su hijo lo engaña hoy para que consiga algo como producto de esa fortaleza momentánea y artificial, va a resolver el problema de esa hora, de ese día. Y el error que cometí con Crespo para captarlo, fue decirle que era definitivamente así, cuando en realidad yo no pensaba eso”.

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