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“¿Ustedes creen que la patria contratista y la cartelización de la obra pública empezó el 25 de mayo de 2003?”. La pregunta que Cristina Kirchner lanzó este miércoles durante su discurso en el Senado intentó equiparar a su Gobierno con sus antecesores y también salpicar al de Mauricio Macri. Este jueves, el jefe de Estado no mencionó directamente a la senadora, pero sí diferenció su gestión: “Cambiamos las reglas de juego, logramos romper con la cartelización”, se jactó, ante sus ministros. 

Fue en la reunión de Gabinete de este jueves, una de las más extensas -duró una hora y media- desde que asumió Macri y donde el Gobierno volvió a analizar el escándalo del cuaderno de las coimas

Macri incluyó a lo ocurrido en la obra pública dentro de un contexto en el que en todas las áreas predominaba la “cartelización” de las licitaciones y contrataciones con el Estado. Por caso, mencionó las compras de medicamentos, donde el Gobierno asegura que logró un ahorro de hasta el 80% en la compra de algunos insumos con un nuevo modelo de compulsa. 

“Apenas llegamos cambiamos las reglas de juego con el Estado y logramos romper la cartelización”, apuntó Macri, a quien Cristina había intentado vincular al esquema de reparto de obras a dedo, que detalló el ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción Carlos Wagner. Fue al recordar durante su discurso que es “el hijo de Franco, el primo de Ángelo Calcaterra, el hermano del alma de Nicky Caputo”.

Aunque no mencionó a Cristina, el Presidente reforzó su análisis sobre el escándalo que desataron las anotaciones de Oscar Centeno, el chofer de Roberto Baratta, y las confesiones de más de una decena de arrepentidos. “No sólo existía corrupción, sino también despilfarro. No había planeamiento y se buscaba tener a toda costa el inicio de una obra para poder cobrar“, cuestionó. Y expuso que hay quienes sostienen que si se tiene en cuenta el despilfarro de la era K, la cifra que perdió el Estado en torno a los desmanejos en la obra pública es mayor a los 36 mil millones de dólares que investigadores del Conicet y profesores de la UBA estimaron fueron a parar a sobornos durante la era K. El jefe de Estado dijo haber escuchado que hay quienes hablan de 200 mil millones de dólares de perjuicio, entre la falta de planeamiento, el despilfarro y la corrupción. 

El Presidente se permitió, finalmente, una humorada cuando el ministro de Justicia Germán Garavano refirió que “saber el circuito es clave para ver dónde fue a parar toda esa masa de dinero”: Macri propuso al ministro de Hacienda Nicolás Dujovne para seguir las pistas. “Nicolás sería un buen interrogador”, lanzó y desató las risas de sus funcionarios. 

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