El 10 de septiembre del año pasado la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) detuvo a una pareja bonaerense que viajaba junto a sus tres hijos menores a bordo de un automóvil repleto de marihuana en compartimientos ocultos.
En total, fueron 180,265 kilogramos de marihuana los hallados en distintos doble fondos especialmente acondicionados en un Peugeot 3008 que provenía de Puerto Iguazú y fue controlado en el peaje de Colonia Victoria, sobre la ruta nacional 12.
En esa oportunidad, el conductor del vehículo explicó que provenía desde Ciudad del Este y que se dirigía hacia Eldorado. Sin embargo, durante el control evidenció un nerviosismo que llamó la atención de los preventores e incluso cayó en contradicciones que motivaron una requisa del vehículo. Esa requisa terminó siendo determinante.
Desde ese día la pareja se encuentra procesada e imputada como coautora de los delitos de contrabando de importación de estupefacientes calificado y transporte de estupefacientes.
A diferencia del hombre, la mujer goza del beneficio del arresto domiciliario y recientemente presentó una apelación que finalmente tuvo respuesta esta semana.
Es que mediante su defensa, la mujer, identificada como M. A. D., atacó varias medidas dictadas por el Juzgado Federal de Eldorado, entre ellas la conducta que se le enrostra y la prisión preventiva que se dictaminó en su contra, al considerar que no existe sustento probatorio que acredite su partipación en los delitos que se le acusan.
Sin embargo, tras analizar la presentación, la Cámara Federal de Apelaciones de Posadas finalmente tomó una resolución y no dio lugar al planteo. Por consiguiente, dicha resolución confirmó todo lo actuado previamente en el marco de la causa y no modifica en nada la situación de la mujer.
En su resolución, los camaristas que firmaron la resolución consideraron poco creíble la versión de ambos acusados, quienes en sus respectivas declaraciones indagatorias dijeron desconocer que trasladaban estupefacientes en el vehículo.

Ardid y defensa
Cabe recordar que desde un primer momento el hombre, identificado como C. A. P., desligó a su familia del hecho y reconoció que él había quedado sin trabajo cuando fue contactado por un grupo de personas que le ofreció un viaje a Ciudad del Este.
El viaje, según recordó, consistía en traer dinero pertenenciente a comerciantes chinos que no podían ingresar el efectivo al país y reconoció ser consciente de que esa actividad era ilegal, pero aclaró que nunca supo que en realidad iba a traficar marihuana.
Justamente, de sus declaraciones se desprenden algunos detalles que dan cuenta del ardid utilizado por las bandas para captar mulas de este tipo.
La mujer indicó que “esto empezó cuando mi marido se quedó sin trabajo. Le salió un trabajo hace un par de semanas para seguir camiones, o sea, como custodia; entonces me dice que vamos a hacer un viaje para conocer la ruta hasta donde él teóricamente tenía que ir, a Misiones me dijo. A todo esto, aclaro que tenía un auto que era una chatarra, un Peugeot 504, o sea, no es un auto como para hacer un viaje tan largo, pero para hacer el trabajo de seguir camiones le daban un auto a nombre de él”.
En la continuidad de su relato, la mujer aseguró que ella lo tomó como un viaje de vacaciones. Llegaron a Puerto Iguazú, cruzaron a Foz y luego a Ciudad del Este, donde se alojaron en un hotel, y otra persona fue hasta allí a buscar el auto. Su marido le dijo que era para un “service”.
Luego llegó el turno del hombre, quien expresó: “Yo me quedé sin trabajo el 18 de agosto de este año -por el 2017-, trabajé durante diez años en una empresa de remises de Tortuguitas (…) ante esa situación que me desbordaba publiqué en mi cuenta de Facebook un comentario que había quedado despedido (…) para ver si podía conseguir un trabajo; a las dos semanas o una semana, creo, me toca el timbre de mi casa una persona de sexo masculino (…)”.
El imputado recordó que “me dice ‘mirá, a mí me manda un conocido tuyo que sabe que estás sin trabajo’ (…) lo hago pasar y me comenta este trabajo, ‘tenés que viajar a Paraguay, allá te vas a contactar con una persona, te van a dejar en un hotel, vas a estar un día o un día y medio y después volvés con dinero en dólares que es de dueños de supermercados chinos que no pueden traer el dinero para Argentina, como en bolsos no puede venir tenés que ir en un vehículo”.
Después, el sujeto expresó que le habían ofrecido 50.000 pesos a cambio de cumplir con el trabajo, pero nunca le informó todos estos detalles a su esposa, y una vez puesto en marcha el operativo siguió todas las indicaciones al pie de la letra.
También aseguró que nunca imaginó que en realidad iba a traficar marihuana y fue por eso que cuando la GNA detectó la droga sintió “la peor humillación de su vida”. Desligó a su esposa del hecho y recordó que “yo tampoco entendía nada porque para mí estaba trayendo dinero, y si bien yo sé que estaba cometiendo un error, no era tan grave como traer droga”.
Ambos testimonios no fueron suficientes para la Justicia Federal, cuyas autoridades consideraron que se trató de un intento por mejorar sus respectivas situaciones y eso no los deja excentos del hecho de haber aceptado un viaje de estas características de parte de una persona que dijeron desconocer.

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