El posadeño detenido bajo sospecha de haber atropellado con su camioneta a una pareja de novios (Luzmila, de 18 años, y Alejandro, de 17) en la Costanera Oeste y posteriormente raptar a la chica que habría abandonado herida en el barrio Itaembé Miní, negó todas las acusaciones en la audiencia indagatoria, desarrollada ayer a la mañana en el Juzgado de Instrucción Uno, de Posadas.
Se trata de Daniel B. (29), quien por el momento seguirá privado de la libertad aunque se resolvería esta semana un pedido excarcelatorio presentado el sábado por sus abogados particulares.
Fuentes ligadas a la investigación indicaron a este matutino que, en primer lugar, el hombre contó ante las autoridades judiciales que el domingo 23 de septiembre a la hora en que supuestamente ocurrió el atropellamiento -en el tramo entre el puente Chacabuco y la Morgue Judicial (detrás del hospital Baliña)- él estaba fuera de la provincia junto a su padre.
En ese sentido, dijo que estuvieron en la ciudad de Encarnación (Paraguay), regresando al país a las 20.36 a bordo de otro automóvil que no se condice con la camioneta Toyota Hilux presuntamente involucrada, incautada el jueves a la noche en el garaje de la casa de su progenitor por la avenida Zapiola, en el marco de una serie de allanamientos.
Dando fuerza a esa versión dijo que estaría en condiciones de presentar una serie de documentación que, justamente, lo colocaría ingresando a Posadas a la hora señalada anteriormente. Después de dejar a su acompañante manejó directamente a su casa en el barrio Yacyretá y allí se quedó junto a su pareja, declaró.
Pero el episodio que casi les cuesta la vida a los jóvenes habría sucedido entre 21.15 y 21.20 de esa noche, por lo que los investigadores creen que en ese lapso de 40 a 45 minutos, pudo haber agarrado la camioneta y ocasionado el hecho. Hasta el momento, todos los elementos conseguidos lo marcan en la escena aunque él lo niega.

Acusó al camionero
En esa línea, reiteró la acusación hacia un empleado de la empresa propiedad de su progenitor, que supuestamente estaba a cargo de la camioneta porque días antes se la había prestado.
Sostuvo que la devolvió chocada y que ese hombre fue protagonista de la secuencia, aunque sus características físicas no coinciden con las mencionadas por los heridos.
En medio de los allanamientos que permitieron encontrar el vehículo con el que supuestamente atropelló a la pareja, los detectives dialogaron con el hombre mencionado, que reconoció haberla utilizado algunos días antes, pero la había devuelto el sábado, sin daños, cuando el hecho sucedió al día siguiente.

Sin vínculos
Por otro lado, el acusado negó tener algún tipo de relación con la jovencita, paralela a la oficial, como se planteó a modo de hipótesis, echando por tierra la teoría de que habría atropellado a los novios bajo algún grado de alteración por verla en compañía de otro hombre.
En síntesis, se despegó de todo. Declaró que la hora que a su criterio sucedió el atropellamiento y rapto, estaba ingresando al país desde la vecina ciudad fronteriza, que no tenía en su poder la Toyota Hilux porque la tenía un empleado de su padre que posteriormente la devolvió chocada y en ese punto, aseguró que tampoco conocía a los menores heridos.
Sus dichos serán sumado al expediente de la causa, caratulada homicidio en grado de tentativa y privación ilegal de la libertad.
Posteriormente se cotejará con una serie de pedidos que se hicieron a la Dirección Nacional de Migraciones y el relato de algunas personas que mencionó como posibles testigos de su versión.
Después será tarea del magistrado decidir si continuará detenido o recuperará la libertad.

El ataque en plena Costanera

El hecho ocurrió el domingo 23 de septiembre, cuando una pareja se encontraba en la Costanera de la zona Oeste hasta que una camioneta subió a la vereda y embistió a ambos. El muchacho quedó abandonado y malherido en el lugar, mientras que la chica aparentemente fue subida por la fuerza al vehículo y llevada hasta inmediaciones al club de Educación, donde finalmente fue liberada. Ambos jóvenes sufrieron raspones y lesiones de todo tipo, aunque la peor parte se llevó el muchacho. Los efectivos de la Comisaría Séptima, en conjunto con el personal de la Dirección Investigaciones Complejas y de Cibercrimen, recolectaron imágenes de cámaras de seguridad y otros elementos, pero la clave estuvo en la declaración de un testigo que aportó -a medias- la patente del vehículo implicado. Eso, sumado a los datos sobre los rasgos físicos del atacante que aportaron los heridos, unió al acusado con el caso y a su vez, inmediatamente éste apuntó al empleado de su padre, que también está bajo sospecha hasta que se determine cómo sucedieron los hechos.

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