La muerte del mecánico posadeño Ernesto Daniel Lima (42) de un balazo en la cabeza, en el auto en el que circulaba en compañía de su ex concubina Mariela Sandra R. (32), habría ocurrido en momentos en que discutían por la negativa de la mujer al pedido que supuestamente hizo de retomar la convivencia.
El dato surgió en las últimas horas de una ampliación de declaración que hizo la mujer en sede policial después de descartarse casi por completo la hipótesis del homicidio, tal como se investigó desde un principio el episodio, que generó mucha conmoción el martes a la mañana principalmente por cómo se produjeron los hechos.
La mujer, protagonista de la secuencia que terminó con el hombre muerto, reconoció que sostenían una relación enfermiza en la que pese a las denuncias por violencia doméstica y amenazas de muerte que hizo, seguía en contacto con el hombre. La noche previa a su deceso habían ido juntos a un bar posadeño, desde donde salieron bien entrada la madrugada después de haber consumido bebidas alcohólicas. Ella tenía 0,59 gramos de alcohol en sangre.
Se iban solos hasta la casa donde ella vivía con sus hijos y el fallecido tenía prohibido acercarse, en la chacra 172, cuando la insistencia para retomar la convivencia habría sido el tópico de la discusión. Ella -según dijo- se negó y él, supuestamente, mirándola fijamente se apuntó a la cabeza con el viejo revólver calibre 38 que llevaba consigo, aparentemente amenazando con quitarse la vida si no aceptaba.
En ese punto, de acuerdo a las pericias y el informe preliminar de la autopsia practicada al cadáver, apretó el gatillo produciendo una herida que le causó la muerte metros más adelante. Pudo haber sido accidental, pero en su mano derecha fueron detectados vestigios de pólvora, lo que da fuerza a esa secuencia. La misma pericia dio negativa en las de la mujer.

Un tercero, descartado
La intervención de un tercero fue descartada casi definitivamente después de una segunda pericia hecha por la Policía Científica al Volkswagen Senda de Lima.
Se detectó que la puerta del conductor, donde estaba sentado al momento del disparo, carecía de manija para bajar el vidrio por lo que circulaba con la ventanilla cerrada. Suponen que un disparo desde el exterior debería haber dañado a esta, pero estaba intacta. Cámaras de seguridad y testigos no detectaron a nadie en el asiento trasero.
Teniendo en cuenta eso, se cree que el hombre efectuó el disparo con la consecuente herida mortal e inmediatamente el revólver cayó al piso del coche. La mujer, en estado de shock, la escondió entre su ropa tal vez por temor a que la acusen por la muerte del mecánico.
Igualmente se esperan los resultados del cotejo balístico entre los proyectiles que tenía el arma en el tambor y el plomo extraído de la cabeza de Lima, para terminar de confirmar el suicidio.

Despedida y versiones encontradas

Conocidos de la familia Lima no creen en los dichos de la mujer. Sospechan que no contó todo lo que sabe y sostienen que el hombre era incapaz de suicidarse. Expusieron esas consideraciones ayer a la tarde, en el cementerio posadeño, donde fue sepultado. En medio de desgarradoras escenas, algunos se animaron a pedir que la investigación continúe en torno a la viuda dejando entrever que las denuncias por violencia familiar podrían haber sido falaces e incluso, que Lima era hostigado por ella. En ese contexto trascendió por conocidos del mecánico, que en silencio acompañaron a su familia en el sepelio, que el fallecido había violado la prohibición de acercamiento para poder ver a los hijos que habían tenido en casi 16 años de relación. En la víspera la mujer se excusó de hablar, al igual que algunos familiares directos que despidieron al hombre. Fue despedido en la capilla ardiente del camposanto.

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