River venció esta noche 2 a 1 a Gremio en Brasil y se clasificó a la final de la Copa Libertadores.

El campeón vigente de la Libertadores, sin pruritos por su condición de local, se abroqueló para cerrar los espacios y apostó a salir de contra en velocidad. Sin embargo, por la presión de la visita, terminó quitándose el balón de encima. A River, más allá del criterio, le costó entrar. En consecuencia, buscó abrir la defensa adversaria con remates lejanos. Probaron Ponzio (rechazó Grohe) y Palacios; también tuvo Borré un interesante remate cruzado (por ubicación, no por resolución).

A los 22′, Matías Biscay, ayudante de campo de Gallardo, debió apelar a la primera modificación: Enzo Pérez entró por el lesionado Ponzio. Tuvo mala fortuna el elenco de Marcelo Gallardo: porque en la primera oportunidad clara que tuvo Gremio, se apuntó el 1-0. Leo Gomes remató desde el borde del área, el balón atravesó el cúmulo de cuerpos (rozó en Pratto) y superó a Armani, forzando a River a convertir dos goles para avanzar a la final.

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