A menos de dos meses de que se inicie las vacaciones de verano, la posibilidad de acortar distancia ingresando desde Argentina a Brasil por el paso fronterizo Comandante Rosales, se transforma en una realidad, puesto que a las 14 quedará habiltiado de forma oficial el centro de frontera de ambos países.
El puente internacional Pepirí Guazú-São Miguel do Oeste permite la comunicación terrestre entre Argentina y Brasil, donde limitan los municipios de San Pedro, (Misiones) y Paraíso (Santa Catarina, Brasil).
l respecto, el intendente de San Pedro, Miguel Dos Santos afirmó en diálogo con Radioactiva 100.7 que en la localidad “estamos dando un paso más y ahora si podremos generar una herramienta para el turismo”.
En diciembre del año pasado se conoció que a través del boletín oficial, la Dirección Colegiada de la Agencia Nacional de Transportes Terrestres (ANTT) de Brasil autorizó la circulación de vehículos por el paso Rosales, puente ubicado sobre el Pepirí Guazú que une el Paraje Comandante Rosales (San Pedro) con Paraíso, aledaño a Sao Miguel do Oeste, Estado de Santa Catarina, pero no se podía utilizar oficialmente por falta de casillas y de personal, puntualmente a Policía Federal del vecino país.
“Desde mañana podremos saber los horarios de atención al público para realizar los trámites migratorios y por el momento estará restringido al tránsito pesado”, agregó.
El puente Comandante Rosales, que une Misiones (San Pedro), con Paraíso, aledaño a la localidad de Sao Miguel do Oeste, dentro del Estado brasileño de Santa Catarina permite según entendidos ahorrarse hasta 150 kilómetros para los argentinos que quieran vacacionar del lado brasileño.
La promesa de apertura del paso fronterizo venía sosteniendose desde finales del 2017, pero su concreción se retrasó. En parte, debido a la necesidad de obras civiles necesarias para el correcto funcionamiento del puente que une los dos límites divididos por el Pepirí Guazú.
De forma conjunta, Vialidad Provincial y el municipio de San Pedro colocaron y pintaron las barandillas del puente que habían sido arrancadas por una creciente del arroyo. Mientras esto sucedía del lado argentino, del lado del Brasil se comenzaron a apostar agentes de la Policía Federal, quienes realizan control fronterizo hasta tanto se culminen las obras.
Además de esto, se comenzó a construir un patio para estacionamiento, una pequeña estructura con baños para el público, una oficina de información turística y un espacio de servicios con café.
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