Pareciera que el destino así lo quiso. La Policía ayer realizó un allanamiento en el marco de una investigación por abigeato en Candelaria, pero en medio del procedimiento se toparon con una situación mucho peor.
Escasos minutos habían pasado de las 13 cuando una comisión de la Comisaría Primera local acudió a una propiedad ubicada en una zona de campos en inmediaciones al barrio Santa Cecilia. El objetivo era buscar elementos relacionados al robo de un animal vacuno denunciado por una vecina, pero los uniformados terminaron topándose con una escena totalmente inesperada.
En el sector trasero de la propiedad los uniformados observaron una construcción material en forma cuadrada similar a esas bases que en la parte superior contienen un tanque de agua, aunque en esta ocasión la planta baja de la obra había sido remodelada y reutilizada como pieza.
Allí dentro, los efectivos constataron que había una persona en completo encierro, en estado de abandono, desnudo, con el cabello y la barba larga.
Al ser consultado por los policías, el hombre alcanzó a decir que se llamaba Antonio y que tenía 53 años. Según las fuentes, el hombre evidenciaba padecer trastornos mentales y apenas podía expresarse.
La obra en la cual estaba encerrado tenía de techo una lona plástica y tenía dos aberturas, una de las cuales estaba clausurada desde la parte externa con una puerta de madera con dos trabas y la otra tenía trozos de madera clavados en forma de reja.
Según pudo averiguar este matutino, el hombre presenta un regular estado general de salud, con deterioro cognitivo y sin la medicación correspondiente, además de tener lesiones costales en ambas piernas. A raíz de este cuadro, se solicitó atención médica e internación psiquiátrica.
De inmediato, el hecho fue notificado al Juzgado de Instrucción en turno, cuyas autoridades dispusieron las medidas a seguir.
En el lugar fueron requeridos luego a su vez tanto el personal de Criminalística, como el médico y el psicólogo policial en turno, todos dependientes de la Unidad Regional X. También se solicitó la presencia de un trabajador social de la Municipalidad.
La medida de mayor importancia hasta el momento fue que una vez que esté en condiciones, el hombre sea  alojado en un lugar adecuado y conforme a las necesidades.
En un principio se especuló con la posibilidad de que la víctima sea hijo del dueño de la propiedad, pero en el transcurso de la tarde se constató que en realidad se trata del hermano.
El involucrado fue identificado como Ramón G. (61), quien quedó detenido preventivamente y a disposición de la Justicia. La causa se tramita como privación ilegítima de la libertad y el acusado podría ser llevado a declarar en pocas horas.

Se aguardan más estudios médicos que determinarán fehacientemente el grado de discapacidad de la víctima.

El comienzo de todo
La denuncia por la cual se llegó a esta propiedad fue radicada el martes a la tarde por una vecina, quien aseguró que a la mañana llevó uno de sus animales vacunos a pastar y tomar agua, pero el bovino nunca volvió.
Cerca de las 18 fue a buscarla y constató que desconocidos habían cortado el alambre del tejido perimetral y la vaca había sido faenada en pleno monte.
Fue el hijo de la denunciante quien narró haber visto a su vecino Ramón con las manos y el torso ensangrentado, por lo que las sospechas recayeron sobre él.
Luego de esto, la Policía procedió a detener al sospechoso y se ordenó un allanamiento en su casa con el fin de hallar elementos relacionados al caso, entre ellos un cuarto faenado. Sin embargo, sobre el abigeato nada se encontró, pero el procedimiento permitió rescatar a un discapacitado mental en completo encierro y estado de abandono.

 

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