Lo que se pactó como un encuentro entre compañeros de colegio para festejar el fin de año escolar, terminó convirtiéndose en una pesadilla para una menor de 14 años que habría sido violada por una o más personas, lo que derivó en una profusa hemorragia que casi le costó la vida.
A consecuencia de las serias lesiones que padeció, la joven permaneció cuatro días internada en el hospital Samic de Oberá, donde fue intervenida quirúrgicamente y sometida al tratamiento de protocolo para víctimas de abuso sexual.
El hecho se registró en la madrugada del 30 de noviembre pasado en el domicilio de una compañera de colegio. Ese mismo día su padre radicó la correspondiente denuncia ante la Comisaría de la Mujer, aunque hasta el momento no habría mayores avances en la investigación del caso.
“Estoy decepcionado con el accionar de las autoridades, porque ya pasaron 18 días y todavía ni siquiera le citaron a mi hija para que declare. No sé qué pensar, si están cubriendo a alguien o directamente no les importa. Tanto se habla de protección a las víctimas, pero mi hija pudo haber muerto desangrada y parece que no pasó nada”, lamentó el progenitor.

La gravedad del caso quedó plasmado en el certificado médico expedido por hospital Samic  -al que tuvo acceso este medio-, donde consta que la menor estuvo internada desde el 30 de noviembre al 3 de diciembre por un “desgarro vaginal”.
Precisamente, los profesionales que la atendieron confirmaron que la desfloración fue reciente, es decir que nunca antes había mantenido relaciones sexuales, al tiempo que no descartaron que haya sido accedida con algún objeto contundente y por más de una persona.

Algo en la bebida
 

Incluso, el médico policial avaló la posibilidad de que la menor haya sido drogada previamente, porque de lo contrario habría sido imposible que pueda soportar el dolor que le ocasionó una lesión de tal magnitud.

Al respecto, mencionó que su hija relató que “en un momento de la fiesta algunos varones salieron a comprar y volvieron más tarde. Al rato le invitaron algo con alcohol y ella no quiso, pero después aceptó gaseosa. Dice que tomó eso y de ahí no se acuerda de nada, hasta que volvimos a casa”.
Visiblemente angustiado, el progenitor relató los hechos desde un principio. Mencionó que el jueves 29 de noviembre llevó a su hija hasta la casa de una compañera de colegio, de donde la buscó a las 2 del día 30.

“Fuimos con mi señora y mi hija nos pidió para quedarse un rato más. Le dijimos que sí porque estaban los padres de la chica dueña de casa. Fuimos hasta una plazoleta para hacer tiempo y a las 2.45 volvimos a buscarla. Ella salió y nos pidió para irnos rápido a casa porque se indispuso; llegamos y fue al baño, mi señora entró atrás y me llamó asustada por la hemorragia que tenía”, detalló.

Ante el desesperante cuadro, se dirigieron inmediatamente al hospital Samic, donde la víctima fue revisada y le diagnosticaron desgarro vaginal.

“Por el tipo de lesión, el médico nos dijo que es imposible que una sola persona le haga eso, que fue (accedida) con un objeto contundente o entre varias personas. Y que probablemente la drogaron para hacerle eso, porque el dolor es insoportable”, remarcó.
La menor fue intervenida quirúrgicamente para controlar la hemorragia y permaneció cuatro días internada. A pesar de que su evolución general fue buena, los profesionales que la atendieron no descartaron posibles secuelas en el intestino.

“Hijos de”
 

La misma madrugada en que la menor era intervenida, el padre se dirigió hasta el domicilio donde se realizó la fiesta para averiguar si los propietarios vieron o escucharon algo extraño.

Aseguró que el dueño de casa se mostró sorprendido y subrayó que en ningún momento de la noche la víctima salió de la propiedad. Tampoco observó nada raro, agregó.
“Le pregunté si vio que estuvo con algún chico y me dijo que estuvieron siempre en grupo, pero vio que había un muchacho -que tiene 16 o 17 años- que fue quien más hablaba y se acercaba a mi hija. Ahora me pregunto, como dueños de casa será que no vieron sangre o alguna cosa rara con la tremenda lesión que sufrió mi hija”, reflexionó.
En tanto, precisó que los primeros días posteriores al hecho estuvo pendiente de la evolución de su hija, quien corrió serio riesgo de vida, a decir de los médicos.

Luego comenzó a indagar quién era el adolescente citado por el dueño de la casa donde ocurrió el ultraje, pero no se contactó directamente con él porque es menor y cualquier cruce de palabras podría ser contraproducente.

En cambio, aseguró que días atrás recibió un llamado de la madre del muchacho, quien le preguntó “cómo podemos arreglar este tema. Le dije que no hay nada que arreglar, que ahora tiene que actuar la Justicia”.

De todas formas, expresó serias críticas al accionar de los investigadores, porque “pasaron 18 días y no hay ningún avance. Ni siquiera se preocupan, uno va a la comisaría y no saben qué decirte. Por ejemplo, la psicóloga de la Policía le atendió una sola vez y nos dijo que hasta ahí llegaba su intervención. La verdad que me siento defraudado por las autoridades”.
Tampoco descartó que los implicados dispongan de cierta protección porque “son hijos de gente conocida, profesionales”, por lo que anticipó que ampliará su denuncia en sede judicial.

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