Los habitantes del convulsionado barrio A 3-2 de Posadas volvieron a ponerse en alerta máxima después de que el sindicado delincuente con uno de los prontuarios más extensos de esa zona haya recuperado la libertad tras permanecer detenido en la comisaría Décima poco más de dos semanas.
Se tata de Raúl B. (22), mas conocido con el apodo de Laity. El lunes al mediodía fue trasladado desde su lugar de reclusión hasta el despacho del titular del Juzgado de Instrucción Tres, Fernando Verón, y se retiró con la libertad sujeta a una serie de condicionamientos que deberá cumplir a rajatabla para no volver a prisión y una de ellas, justamente, es no cometer delitos.
La medida judicial no cayó bien entre los vecinos, que habían hecho marchas y manifestaciones pidiendo su inmediata captura al acusarlo de liderar una gavilla que supuestamente desde hace varios años comete arrebatos, robos y ataca a piedrazos las propiedades de quienes se animan a denunciarlo.

En consonancia con eso, la propia Policía de Misiones -en un informe oficial- dio cuenta de que Laity está imputado en 17 causas penales que se instruyen en distintos juzgados posadeños, entre las que sobresalen delitos de hurto, robos, amenazas, lesiones y hasta exhibiciones de arma de fuego, en todos los casos con intervención de la Comisaría encargada de brindar seguridad en el barrio.

Exposición y detención
 
Después de la exposición pública que tuvo la situación de inseguridad barrial a partir de las marchas con quema de neumáticos, desarrolladas a principios del mes pasado, los uniformados se pusieron a buscarlo y tras permanecer alrededor de diez días en condición de prófugo, pudieron detenerlo tres días antes de la Navidad.
Según lo consignado en esa oportunidad por fuentes policiales, en una casa situada en la manzana 13 del A 3-2 los efectivos del Comando Radioeléctrico X (Fátima) localizaron al escurridizo joven, que intentó escapar trepando un muro, pero fue reducido. Entre sus pertenencias tenía un cuchillo tipo Tramontina.
Su excarcelación trajo aparejados numerosos reclamos individuales y reavivó la intención de reunirse otra vez frente a la dependencia policial e incluso, trasladar el reclamo frente a la sede judicial.
“Estamos al tanto de que salió en libertad el peor chorro del barrio. Tenemos que estar atentos y decirle al juez que es el responsable de lo que pueda cometer este sujeto de ahora en adelante”, manifestó una vecina que integra la comisión barrial, pero pidió la reserva de su identidad.

En esa misma línea, otro de los damnificados acortó: “Otra vez vamos a tener que estar encerrados en nuestras casas con candados por todos lados, cuando este tipo está suelto, armado, cometiendo cualquier tipo de atropello y amenazando a quienes se animan a denunciarlo. Está claro lo que decimos, que no contamos con apoyo de nadie desde hace muchos años”.

La expulsión que no fue
 
La creciente oleada delictiva que afecta al complejo habitacional del Sur posadeño fue denunciada por los vecinos a principios del mes pasado, pero la situación viene -aseguraron- desde hace varios meses.
Por eso, incluso, recurrieron al ámbito judicial para pedir la expulsión de Laity del barrio en una misiva firmada por alrededor de 150 personas, pero que no tuvo impacto, más allá de la detención.
En el pedido solicitaron al titular del Juzgado de Instrucción Tres, Fernando Verón, que “contemple la expulsión del ciudadano Raúl B. (22) -detallando la dirección y número de casa- por considerarla persona no grata por los graves y reiterados hechos delictivos, vandálicos y amenazas con armas de fuego a distintos vecinos de este populoso barrio, que en su mayoría lo componen familias sencillas, humildes y trabajadoras, con adolescentes y niños en edad escolar que padecen diariamente riesgo de ser víctimas de este individuo”.
“Esto acarrea una tremenda angustia e impotencia en los vecinos, que queremos una convivencia pacífica, dentro de las normas y al amparo de las leyes que nos rigen y que hoy vemos vulneradas ante la inacción de quienes deben velar por nuestras personas y los bienes que con tanto trabajo nos cuesta adquirir y en caso de ser robados, difícilmente se recuperen por falta de una inmediata orden de allanamiento o de captura, según corresponda. Queremos evitar la justicia por mano propia ante los hechos que va sumando este delincuente en sus andanzas, por lo que recurrimos a usted a fin de que tome cartas en el asunto y efectúe lo solicitado”, se consigna luego.

Los firmantes apuntaron que Laity actuaba en connivencia con algunos uniformados, se manejaba armado y con absoluta impunidad ante la supuesta pasividad de la fuerza provincial e, incluso, que sería protegido por punteros barriales que serían sus parientes. Le impusieron ahora una serie de reglas de conducta que deberá respetar.

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