El delincuente se topó dos veces con la misma joven, en apenas cinco días, en distintas calles de Puerto Iguazú. En la primera, que fue el viernes pasado en el barrio San Lucas, le disparó un balazo en el pie para robarle la moto. No lo consiguió.
La segunda, el miércoles a la tarde. Ni siquiera se dio cuenta pero le sirvió a ella para identificarlo entre la multitud y alertar a una patrulla policial que había sido ese el protagonista del frustrado atraco que está en plena etapa de investigación.
Los uniformados lo tenían en la mira por lo que fue el último momento en libertad para el sospechoso, Javier F. (32 años), conocido en el ambiente delictivo como ‘Cachoca’, puesto que lo detuvieron en medio de un allanamiento en su casa situada en el barrio Las Palmeras de esa localidad.
Está acusado de haber baleado también a una adolescente, momentos después de herir a la primera, por lo que la acusación que pesa sobre sus hombros lo podría dejar en prisión durante buen tiempo.

Se supo en ese sentido que no actuó solo, por lo que su cómplice también fue identificado y está siendo buscado por los uniformados de esa localidad, en base a un identikit confeccionado a partir de los datos que aportaron las damnificadas. En paralelo los detectives buscan el revólver calibre 22 que utilizaron en ese raid delictivo.

Raid delictivo
 
Los ataques del dúo de delincuentes fue perpetrado el pasado viernes, algunos minutos después de las 21 en direcciones distintas pero cercanas del barrio San Lucas, distante a poco más de 20 cuadras del casco céntrico de la localidad turística. Griselda (28 años), que el miércoles se cruzó con uno de los agresores y una adolescente, Anabella (16), fueron las víctimas.
Según pudo reconstruir El Territorio, los hechos ocurrieron en calles paralelas. La primera fue Griselda que conducía su motocicleta por la calle Río Negro cuando fue abordada intempestivamente por los sujetos que se movilizaban a pie. Estaban ocultos en las sombras y salieron a interceptarla para exigirle el rodado. Llevaban un arma de fuego que, aunque no hay detalles de la secuencia, usaron para herirla en el pie y así lograr el robo.
De acuerdo a lo que se informó, la mujer se dirigía a la casa de un familiar en las inmediaciones por lo que era seguida de cerca por un hermano, al mando de su automóvil. El hombre vio el ataque y atinó a perseguir a los delincuentes que cuando sintieron el peligro, descartaron la moto y siguieron la fuga corriendo.
No se conformaron porque momentos después, sobre la calle Jujuy, interceptaron a Anabella, que iba a bordo de una Keller de 110 centímetros cúbicos. La secuencia fue muy similar y recibió un disparo en el muslo que le fracturó el fémur y se indicó que el proyectil quedó alojado en su cuerpo.
Con el rodado de la adolescente los malvivientes escaparon hacia la calle Santa Cruz, pero como ésta no tiene salida (termina en el arroyo Panambí), lo abandonaron y se fueron sin poder lograr su cometido.

Las víctimas fueron trasladadas al Samic local, donde recibieron asistencia médica y allí se determinó que las lesiones no revestían riesgo de vida para ninguna de las dos, aunque el estado de la menor era más complicado. La adulta, convaleciente por la herida en el tobillo, después de salir del nosocomio se cruzó con uno de los atacantes, colaborando entonces en su detención.

 
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