La impactante historia de la familia Capelari tuvo repercusión no sólo en Misiones, sino en varios puntos del país y pareciera que a partir de ello ahora tienen un atisbo de esperanza para cambiar de rumbo.
Es que en las últimas horas la familia confirmó que Yonathan, el joven de 19 años con un severo problema de adicción a las drogas que había sido encadenado por su padre para evitar que salga robar con la intención de conseguir más estupefacientes, aceptó comenzar otro proceso de rehabilitación y el tratamiento lo hará en la clínica Buen Samaritano, en la provincia de Santa Fe.
Organizaciones religiosas, vecinos, parientes y hasta representantes de la mencionada clínica se acercaron a la familia tras conocer el caso y entre todos persuadieron al joven para que se someta a la rehabilitación.
Según indicaron, debieron convencer al muchacho para que acepte comenzar el tratamiento, ya que él siempre manifestó sus intenciones de vencer su adicción pero se negaba a ingresar a una clínica.
Es así que después de varias visitas y charlas el joven accedió a viajar a Santa Fe y los representantes de la casa de rehabilitación le manifestaron que él debía alejarse de todo lo que lo rodea para evitar recaídas, aunque igualmente le advirtieron que el camino de la recuperación no termina nunca, ya que se trata de una lucha diaria.
De esta forma, en las últimas horas los familiares de Yonathan se encontraban abocados a conseguir el dinero correspondiente para cubrir el gasto de los pasajes hasta Santa Fe, como así también para obtener elementos de uso personal para que el joven se higienice.
“Mi primo no tiene ropas, sólo tiene la que lleva puesta, no tiene zapatillas, nada. Así que empezamos a ver qué podemos conseguir para que viaje. Por suerte no cambio de idea desde que lo convencieron el sábado, ojalá se mantenga en esa decisión porque el juez no emitió la orden para internarlo”, señaló Adreia Capelari, prima del muchacho.
Desde el seno familiar indicaron  que de igual forma el joven continuará encadenado hasta que viaje a Santa Fe. “No podemos arriesgarnos a que se escape, sabemos que hay personas buscándolo y esperando que salga a la calle para matarlo porque robó muchas herramientas antes de que lo encontráramos”, expresaron.
Justamente, el cuidado del muchacho representa otra situación complicada para la familia. El joven ya lleva varios días encadenado y su prima relató que “no hemos podido trabajar por varios días. Montamos un sistema de vigilancia con mis hijos y parientes para evitar que se escape. Además hay que llevarlo al baño, higienizarlo y darle de comer. Hasta el sábado a la tarde fue muy difícil tranquilizarlo, se quedó sin voz de tanto gritar”.

“No encuentro otra solución”
La historia de Yonathan salió a la luz y dejó conmocionó a todos a mediados de enero, pero en la última semana se registró el capitulo más extremo del caso, cuando Nidio, su padre, decidió tomar la drástica decisión de encadenarlo para evitar que regrese a las calles en busca de dinero malhabido para conseguir droga.
“Nadie que viva esta situación va a entender esta decisión. Se puede mirar desde afuera, pero nadie que no tenga hijos en la droga entiende lo que es andar de noche intentando rescatar a un familiar de las bocas de expendio”, expresó Nidio a este matutino en esa ocasión.
Y admitió: “No está bien lo que hicimos, pero no encuentro otra solución. Ya le pedí a la Policía que no lo suelten hasta que el juez me firme una orden para obligarlo a rehabilitarse, pero pasan 24 horas y lo sueltan. Él tiene que estar encerrado o lo van a matar”.
El propio Yonathan habló con este diario ese mismo día y reconoció la dura situación que atraviesa. “Estoy bien, dentro de lo posible, no estoy feliz encadenado, pero qué puedo hacer. Yo quiero salir, pero la rehabilitación no funciona. El psicólogo no entiende y parece más loco que nosotros, conmigo no funciona”, dijo.
“Llegué a consumir 77 gramos de crack en un día. El efecto me dura nada, cinco segundos, me pongo activo, miro para todos lados, no sé explicar, pero cuando no tengo para fumar me desespero”, reconoció después.

Problemática latente
Casos como el de la familia Capelari se replican en Puerto Iguazú, ciudad atravesada últimamente por el flagelo de las drogas, principalmente de la pedra o el crack, estupefaciente que proviene desde Brasil.
A diario las personas perjudicadas con los robos cometidos por adictos recorren las bocas de venta de crack para recuperar sus pertenencias, muchos de ellos logran hacerlo y otros no.
“Esto funciona así, todos averiguan que adicto les robó y recurren a la Policía pero el proceso es lento, entonces muchos recurren a la justicia por mano propia y se exponen ante los dealers exigiendo sus cosas. El que es agresivo las consigue, el que no se va sin sus cosas”, graficó Andreia.
“Acá los jóvenes como mi primo son usados para el único beneficio del vendedor, porque vende y se alza con cosas robadas y son lo que parece tienen más beneficios, porque la Policía busca al ratero, pero nunca logra dar con el ‘comprador de buena fe’, al parecer no les interesa y cada vez son más los adictos, más robos y más bocas, necesitamos que las fuerzas actúen”, apuntó Nidio.
Después de los últimos episodios, padres de adictos decidieron que se reunirán y exigirán la actuación de las fuerzas de seguridad y afirmaron que si es necesario cortarán la ruta para hacer escuchar su reclamo. “Necesitamos que dejen de vender, que eliminen las bocas, como puede ser que en todas partes incauten droga y en Iguazú no, exigimos que las fuerzas actúen”, pidieron.

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