Roque Raúl Rivero, vive en el kilómetro 34 de la localidad de Campo Viera. Es analfabeto, discapacitado motriz y está al cuidado de su hermano y su cuñada, quienes  son de bajos recursos económicos, y además tienen la responsabilidad de criar seis hijos.
Luego de crecer sin identidad, de ser un ciudadano invisible, Roque logró hace unos meses obtener su Documento Nacional de Identidad (DNI) y el siguiente paso es la lucha por el reconocimiento de sus derechos como discapacitado.
El hombre nació prematuro y siempre tuvo dificultades para desplazarse; de hecho sólo puede caminar con dos palos que sirven de bastón. Por falta de recursos y de instrucción, jamás fue a un médico para obtener un diagnóstico de su condición.
Es el caso de Roque salió a la luz a través de la concejal de Campo Viera, Mary Perrotta. Se gestionó primeramente el documento que asegura la identidad de la persona, y en la actualidad se realizan los trámites para conseguir el Carnet Único de Discapacidad, a partir del cual podrá tramitar pensión por discapacidad.
“Su edad aproximada es de 43 años, estuvo indocumentado hasta hace un mes, ya tiene su DNI y le llevamos para hacer el CUD, así podrá tener algún beneficio, el hombre nunca fue a la escuela, es decir, no sabe leer, ni escribir”, comentó Perrotta a El Territorio.
Ahora con el carnet de discapacidad, cuando lo reciba podrá gestionar una pensión, pero la concejal fue clara al explicar que recién a partir de marzo se reactivarán en la Provincia las gestiones de pensiones: “a partir de marzo van a ver si se siguen tramitando desde los municipios o desde el Anses”.
Hasta que descubrieron el caso, Rivero habría solicitado ayuda al municipio, pero sin las respuestas correspondientes y sin guía le enviaron que vaya al hospital para que le hagan los trámites, cuestión que se demoró por no saber leer, tampoco escribir.

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