Apenas unos pocos segundos duró el ataque, pero será una experiencia que la familia de un pastor de Posadas no olvidará jamás. Tres hombres encapuchados ingresaron a su casa con armas y terminaron hiriendo de un disparo en el muslo a su mujer, que se encuentra ahora internada en el hospital Madariaga de la capital provincial.
Según pudo reconstruir este medio en base a diversas fuentes consultadas, el hecho ocurrió cerca de las 16 en la calle Francia al 3354, a unos 30 metros de la avenida Santa Catalina. Hasta ayer a la noche, los efectivos buscaban dar con los autores y se había identificado un vehículo en el que se movilizaban.
En el lugar vive el pastor de la Iglesia Jesucristo la Roca Viva, Jorge E. (54), que tiene su templo muy cerca de allí, en la esquina de Santa Catalina y Andresito. Al momento del hecho, el hombre estaba descansando en la habitación, su mujer estaba en el living y también se encontraba su hijo de 9 años.

Los delincuentes ganaron el patio frontal por el portón verde del terreno y caminaron varios metros hasta la puerta de ingreso. Estaba todo abierto a esa hora, por lo que de forma inmediata se pusieron frente a frente con la mujer, identificada como Julia, de 36 años.
Informaciones policiales indican que los delincuentes solicitaron dinero, pero la víctima dijo que no tenía nada en la vivienda y por eso dispararon. Habrían sido tres los disparos, aunque recibió un balazo que causó serios daños en el fémur y quedó alojado en la cadera.

“Todo pasó en 20 segundos”, dijo una fuente que estuvo en la escena, quien agregó que los agresores también intentaron disparar al pastor, quien se salvó porque, en esa ocasión, la bala no salió y rápidamente buscó resguardo nuevamente en su habitación junto a su  hijo. En ese momento, escuchó las detonaciones y, cuando salió nuevamente, encontró a su mujer tendida en el piso.

Así, tal vez asustados por el daño hecho -lo que demostraría su falta de experiencia-, lo delincuentes huyeron del lugar sin llevarse nada de valor. La principal hipótesis es que se trató de un robo, pero los investigadores no quisieron descartar otros posibles móviles.

En este sentido, el elemento más importante con el que contaban los pesquisas en la víspera era la identificación de un Renault Clio viejo de color azul en el que esperó otro integrante de la banda para que todos huyeran. Las cámaras de una estación de servicios lo captó, aunque buscar otros registros fílmicos para poder establecer bien su recorrido.
Los primeros que llegaron al lugar fueron los efectivos de la Comisaría Decimoséptima, quienes verificaron que la mujer estaba herida y muy dolorida, pero por fortuna fue trasladado al nosocomio capitalino lúcida y lo médicos refirieron que no presenta riesgo de muerte.  Ayer fue intervenida quirúrgicamente.
Debido a que el pastor y su hijo estaban pendientes de la salud de la mujer, hasta el cierre de esta edición no habían brindado pormenores de lo sucedido. Por la traumática situación que les tocó vivir, la familia estaba siendo contenida por un gabinete interdisciplinario de la fuerza provincial.

En el lugar, ayer trabajaron los efectivos de la Criminalística y Policía Científica, además de la Dirección de Investigaciones Complejas. Las pericias y los informes fueron recepcionados  por el titular del Juzgado de Instrucción Uno, Marcelo Cardozo, quien llegó con sus colaboradores. Se secuestró una vaina servida calibre 45 y se espera la extracción del proyectil del cuerpo de la mujer.

El aporte de los vecinos
 

Los vecinos de la cuadra expresaron a los pesquisas que no escucharon nada  y que recién notaron que algo había pasado cuando vieron el movimiento policial. De todas formas, relataron algunas situaciones que podrían hacer pensar que hubo una inteligencia previa.

Una mujer que vive frente a la morada de las víctimas expresó que el domingo vio que desde un automóvil blanco estaban filmando su casa y cuando salió el vehículo se fue del lugar. La misma señora expresó que la zona se ha tornado muy peligrosa, al punto que ya le robaron cinco veces. “Es tierra de nadie esto”, insinuó.

Por otro lado, otro vecino también relató haberle parecido raro la presencia de un grupo de tres personas hablando en portugués a una cuadra de donde ocurrió el presunto asalto. Todo deberá ser corroborado por los efectivos, que habían montado un amplio rastrillaje en la víspera.

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