Trece mujeres, entre tareferas, hijas y esposas de tareferos, se organizaron, formaron una cooperativa del rubro textil en septiembre del año pasado y se dedican en Montecarlo a la producción de bolsas ecológicas, guardapolvos, prensas de temporada, prendas de talles especiales y apuntan también a la confección de vestidos para las recepciones.
“Ahora lo que más estamos haciendo es confeccionar los pintorcitos para los jardines, guardapolvos de distintos talles, algunos son a medida y otros tenemos en stock”, detalló Mónica Benítez, integrante de la Cooperativa Textil de Trabajo Tareferos Limitada.
Conscientes de la situación que se vive a nivel económico, porque ellas mismas la sienten a diario, optaron por tarifas accesibles: “Tratamos de tener un precio módico para que todos puedan acceder y la verdad que nos está yendo bien”.
Precisamente, el grupo se originó en la búsqueda de alternativas para mejorar los ingresos del eslabón más débil de la cadena yerbatera como lo es el de los cosecheros.
Las mujeres se asesoraron y asistieron a cursos para conformar una cooperativa y así contribuir en la economía del hogar.
El año pasado realizaron las gestiones correspondientes y comenzaron a  trabajar. En principio el municipio y el gobierno provincial les entregaron algunas telas para poder comenzar y dos de las integrantes de la cooperativa pusieron a disposición sus máquinas de coser.
“Hoy sólo contamos con las máquinas de las compañeras y el objetivo es comprar más  porque tenemos bastante demanda. También queremos tomar cursos y capacitarnos más en la confección de indumentaria, ir aprendiendo más cosas”, sostuvo Benítez.
Los guardapolvos y pintorcitos se consiguen de 200 pesos en adelante dependiendo del talle, el colegio, si son bordados o el modelo elegido. Se pueden pedir a medida o elegir del stock.
El taller funciona en la sede del Sindicato de Tareferos, de lunes a viernes de 8 a 11 y de 14 a 18.
“La verdad es que estamos muy contentas por los resultados, la gente nos va conociendo por ahí por el boca en boca. Apuntamos a confeccionar prendas de temporada y lo que sí confeccionamos todo el tiempo son las bolsitas de friselina que nos piden los comercios, porque hay una ordenanza que prohíbe el uso de las bolsitas de plástico, entonces nos piden este tipo de bolsas”, destaco la emprendedora.

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