La economía argentina exhibió su tercer repunte mensual consecutivo en julio ya que mejoró un 1,1% respecto del mes previo. Sin embargo, producto de un endurecimiento de la cuarentena en la primera quincena del mes, el ritmo mensual de la reactivación productiva se desaceleró y la caída interanual superó a la de junio.

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que construye el INDEC arrojó que, en comparación con julio de 2019, la economía se contrajo un 13,2%. A nivel sectorial, las bajas que más incidieron el nivel general fueron las de «transporte y comunicaciones» (-23,2%) y «otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales» (-60,3%).

La industria manufacturera, la construcción y el comercio, sectores muy relevantes en la estructura productiva local, registraron caídas del 8,1%, 30,1% y 5,8%, respectivamente.

Al igual que el mes pasado, los únicos dos sectores que tuvieron un aumento interanual fueron el de «intermediación financiera» y el de «electricidad, gas y agua».

Si bien el EMAE mostró una nueva mejora en su variación desestacionalizada, la recuperación de la actividad económica fue más leve que la que se había observado en la comparación junio-mayo, cuando el rebote había sido del 7,4%. Paralelamente, el declive interanual de julio superó el 12,3% que se había registrado el mes anterior.

Según datos arrojados por el INDEC la semana pasada, el Producto Bruto Interno (PBI) de Argentina se llegó a desplomar un 19,1% en el segundo trimestre de 2020, en comparación con el mismo período de 2019, en medio de las estrictas restricciones a la movilidad y a la producción para combatir el coronavirus, que se sintieron con mayor fuerza en abril, mes en el que la economía cayó un 26%.

En dicho trimestre, la industria manufacturera y el comercio, dos de los sectores más relevantes en la estructura económica argentina, cayeron un 20,8% y un 16,9%, respectivamente. Paralelamente, los derrumbes interanuales más grandes los padecieron el sector de hoteles y restaurantes (-73,4%), el de otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales (-67,7%) y la construcción (-52,1%).

De esta manera, la negativa performance de este período llegó a superar incluso a la del primer trimestre de 2002, cuando la economía se había derrumbado un 16,3% luego del default y el estallido de la convertibilidad.

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