Según BAE Negocios, la Unión Industrial Argentina (UIA) proyecta una mejora en la economía local, debido a una exitosa negociación de la deuda argentina, la estabilidad del mercado cambiario, la continuidad a la baja de la tasa de interés para la financiación de las fábricas, una inflación controlada como se vio en el inicio del año y el crecimiento proyectado para la economía de Brasil.

Para la UIA se podría lograr una mejora en el consumo que muestre «ciertos signos de mejora a partir del tercer trimestre del año».

Si los pronósticos de la UIA se confirman, el sector romperá una inercia de deterioro de la producción manufacturera que hasta diciembre encontró dos años ininterrumpidos de hundimiento de las fábricas. Los datos son tan contundentes como catastróficos: 4.126 empresas del sector cerraron sus puertas desde la llegada de Mauricio Macri al poder, y poco menos de la mitad soportaron hasta el 2019, cuando tuvieron el tiro de gracia 1.838 que no llegaron al fin del mandato de Cambiemos.

Ayer, la Junta Directiva de la central fabril más representativa analizó con preocupación el escenario pasado, pero por primera vez en dos años vislumbraron una puerta de esperanza: «Con una resolución favorable para la negociación de la deuda que se encuentra en curso, las perspectivas para la industria son de cierta estabilización en la producción. Si se mantiene la previsibilidad del mercado cambiario y el sendero de reducción de tasas de interés y la inflación, podría haber una mejora relativa del consumo que, junto con el pronóstico de crecimiento para la industria de Brasil, son factores que podrían frenar la caída de la demanda y mostrar ciertos signos de mejora a partir del tercer trimestre del 2020».

El informe que realiza el Centro de Estudios de la UIA cerró un 2019 pésimo en el rubro de valor agregado nacional. En diciembre la caída interanual de la producción fue de 1,4%, pero lo que mostró en crudo la crisis final fue la base de comparación: en ese mismo mes de 2018 se cumplía un año de la recesión fabril. Así las cosas, el año pasado fue 6,3% peor que el retroceso que ya había mostrado la economía del sector durante el 2018. Dos años seguidos de caída.

Si se compara con 2015, la caída respecto de 2015 fue del 13%. Y si la base de comparación es con el último año de crecimiento industrial, que fue en 2011, el derrumbe fue del 17,5%. Pero si además a esos datos se le suma el crecimiento de la población del país, en términos per cápita «la caída respecto de 2011 fue de -24%.

«La industria necesitaría 10 años seguidos de suba al 4,0% anual para recuperar este nivel», alertó la UIA en su análisis anual. Las perspectivas de que ese ritmo de crecimiento aparecen como nulas para la próxima década, teniendo en cuenta que una recuperación marginal en el 2020 sería «un festejo», admitió uno de los integrantes de la Junta Directiva a BAE Negocios.

«La caída del sector refleja la fuerte contracción de la demanda interna con una caída del consumo privado del -7,8% (acumulado 3 trimestres de 2019) y del bajo dinamismo del mercado externo en un escenario de gran volatilidad macroeconómica con presión sobre el tipo de cambio, la inflación, la tasa de interés y los costos energéticos, tributarios y logísticos», destacó el informe.

Fuente: BAE Negocios

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