La empresa de transporte urbano Don Casimiro incorporó a su parque 50 unidades usadas traídas de Buenos Aires, que para sorpresa de muchos llegaron acompañadas de un grupo de choferes provenientes de la misma ciudad, epicentro del coronavirus en Argentina. Usuarios manifestaron temor a ser contagiados y algunos incluso afirmaron que los conductores porteños ya estaban en servicio. Desde la empresa aseguran que los choferes visitantes llegaron con pasaporte sanitario y están cumpliendo con la cuarentena en un hotel

 

Ninguno de esos cuestionamientos resultó nuevo para una compañía que ya había sido señalada muchas veces y desde hace muchos años por supuestas prácticas monopólicas y falencias en la prestación de su servicio. La novedad llegó en los últimos días a partir de una decisión inédita y que podría interpretarse como poco oportuna teniendo en cuenta los rigores de la pandemia.

 

Don Casimiro (Casimiro Zbikoski SA) incorporó 50 unidades de segunda mano traídas de Buenos Aires con el agregado –aquí viene la novedad- de choferes traídos de la misma ciudad, que concentra la mayor cantidad de contagios de coronavirus. “Al ponerse refuerzos locales, más las unidades que llegaron ayer, en algún  momento serán necesarios esos choferes”, indicaron desde la empresa.

 

Don Casimiro

 

 

Tras denuncias de usuarios por riesgo de contagio, desde Don Casimiro aseguran que los choferes que trajeron de Buenos Aires no están prestando servicio todavía

 

La llegada de los trabajadores foráneos no solo encendió algunas alertas en las oficinas locales de la UTA, cuyos dirigentes se preguntan si era necesario buscar trabajadores afuera de Misiones, sino el temor de usuarios habituales del servicio que ven un riesgo innecesario en la decisión de Don Casimiro.

 

No faltaron pasajeros que aseguran haber sido conducidos hoy por alguno de los choferes porteños que llegaron el fin de semana y dejaron testimonio de ello en redes sociales y mensajes dirigidos a medios periodísticos.

 

Desde la compañía aseguraron en cambio que los trabajadores “importados” no están prestando servicio, sino que están cumpliendo cuarentena en un hotel céntrico de Posadas. “Todos tienen pasaporte sanitario y dos hisopados negativos”, indicaron.

 

“22 mil rehenes de Don Casimiro”

 

La discusión en torno a los choferes traídos de Buenos Aires no fue la única que involucró a la empresa de transporte posadeña. La polémica por la exclusividad que tiene esta compañía en el ingreso al populoso barrio Itaembé Guazú siguió levantando polvareda.

 

“Con el número actual de personas que viven en Itaembé Guazú (unas 22 mil), es inexplicable que una sola empresa les preste servicios de colectivos, sobre todo en el marco de la pandemia; no les facilitan el traslado ni les garantizan la prevención de contagios, salvo que exista un especial interés en dejar el negocio a un solo grupo empresario. Siendo tantos los posibles pasajeros y tan amplia la zona, no es entendible que no se pueda dividir para asegurar el ingreso de más empresas”, expresó el diputado Isaac Lenguaza en un proyecto de comunicación que ingresó a la Legislatura.

Lenguaza considera que la provincia, a través de la Comisión Ejecutiva Coordinadora del Sistema Integrado de Transporte Metropolitano, tiene injerencias en la autorización del servicio, ya que su función es “regular las cuestiones atinentes al transporte público de pasajeros en el sistema interjurisdiccional del área Metropolitana”.

 

Recordó que desde hace tres años, los vecinos del complejo habitacional Itaembé Guazú reclaman mayores frecuencias y la posibilidad de contar con más alternativas en el servicio de transporte de pasajeros, que actualmente es brindado en forma exclusiva por la firma Casimiro Zbikoski SA.

 

Y recordó que según las denuncias públicas del actual propietario de la empresa Bencivenga, la autoridad de aplicación no le permite el ingreso a la amplia zona con sus colectivos, pese a que fueron pioneros en brindar el servicio cuando se mudaron allí los primeros habitantes.

 

Finalmente, remarcó que “el transporte público de pasajeros es un servicio público esencial para la comunidad y en consecuencia, debe garantizarse su continuidad y regularidad todo el tiempo, pero más aún en el marco de la emergencia epidemiológica y sanitaria que estamos atravesando y que requiere de las autoridades públicas un especial celo por la bioseguridad y los derechos de los usuarios”.

 

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