En nuestra caminada terrenal, pasamos por muchos momentos que tenemos que enfrentar las pérdidas, son pérdidas materiales, de los seres queridos que se van, de relacionamientos que tienen sus roturas, y siempre tienen el poder de causar en nuestras vidas muchos traumas y marcas que no tenemos la condición de enfrentar, pues en nuestra limitada comprensión humana no somos preparados para enfrentar perdidas y si solamente conquistas y victorias. Pero al descorrer del tiempo la vida va nos mostrar de formas duras y ríspidas que ni todo será de la manera que planeamos, soñamos y deseamos, las pérdidas del camino en muchas ocasiones harán con que la desesperación quiera tomar nuestras emociones y ocasionar grandes disturbios en nuestra vida, y la pregunta siempre será “?QUE HAGO DESPUÉS DE ESTO?”.

La verdad nosotros debemos mirar las pérdidas desde la perspectiva de aprendizaje y propósito, pues cuando aprendemos a discernir el propósito de las perdidas entendemos que ni todas fueran para que fuésemos perjudicados y si en la mirada más al lejos vamos entender que la pérdida sufrida nos llevó a propósitos que no imaginábamos.

Mirando la palabra de Dios vamos entender esta verdad en la vida del hombre que cambió la historia de la humanidad, JESUCRISTO, pues su marcante pasaje por la tierra fue registrada por muchas pérdidas. Él tuvo que aceptar perder muchas cosas para cumplir el propósito de su padre, veamos lo que dice la biblia en la epístola de Pablo a los Filipenses 2:5-8 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa que aferrarse, sino se despojó a si mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a si mismo. Haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”

Jesús empezó sus pérdidas, por la propia Gloria y majestad divinal que a Él pertenecen, pues siendo Dios se humillo despojándose de su puesto de poder y magnificencia, para cumplir el propósito, este propósito aclarado en el evangelio de San Juan 3:16. Al perder su Gloria también dejó de ejercer su superioridad y autoridad sobre los hombres y pasó a ser visto como cualquier siervo. Y para colmo de sus pérdidas, perdió su vida, y de la manera más humillante y vergonzosa, por medio de la cruz, y todo esto para alcanzar un solo propósito, rescatar y salvar toda la humanidad que estaba lejos de la presencia de Dios.

Mirando este ejemplo glorioso debemos buscar la comprensión del propósito que Dios tiene en cada perdida, pero para entender el propósito de Dios debemos mantener un relacionamiento de intimidad con Él al punto de descansar nuestra confianza en sus manos sabiendo que mismo en nuestras pérdidas DIOS ESTÁ EN EL CONTROL.

Te invito caro lector a profundizar su relacionamiento con Dios para que en las pérdidas de la vida usted esté confiado en los propósitos y cuidados del Señor. Cuando estamos en Él las perdidas solamente serán un paso a más para alcanzar grandes conquistas y victorias.

Pastor Itiel Pintos.

 

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