Caros lectores, vivimos en un tiempo que las redes sociales tienen alimentado una faceta humana que queda muy evidente en las facilidades de esconderse por detrás de una pantalla y externarse delante de las lentes y del teclado. Son conquistas personales, hechos sociales, imágenes preocupadas en demonstrar realizaciones y conquistar me gustas y comentarios a todo costo. Superficialidad es la tónica de una generación que no valora las pequeñas conquistas de un desayuno en familia, del silencio disfrutado en un abrazo sincero de los padres, de un momento en que las palabras corren sueltas en una rueda de mate con los amigos, sin medo de tener que expresar algo que realmente usted no es, sin medo de ser juzgados por las redes y la opinión ajena. Es en este tiempo de superficialidad cibernética que la sociedad vive una de las mayores crisis de afecto, amor y cariño, pues las mismas tecnologías que sirven para acercar aquellos que están lejos, son responsables por alejar aquellos que están tan cerquita.

En esta corrida por aparentar la vida perfecta en la internet, muchos terminan por olvidar los verdaderos valores de la vida, olvidan que somos un ser temporal, y que cada segundo de nuestra existencia sirve para la construcción plena de nuestra comunión con Dios y con las cosas que son realmente esenciales en nuestra corta jornada terrenal. El rey David, que tenía todas las posibilidades para involucrarse en tantas ocupaciones, y también a oportunidad de externar una vida perfecta sin que nadie supiera la verdad, entendía la esencialidad de Dios en su vida y va decir en el Salmo 51:11 “NO ME ECHES DE DELANTE DE TI, Y NO QUITES DE MI TU SANTO ESPÍRITU”, David entendía que mismo siendo el monarca y teniendo el poder total de la nación, el esencial en su vida era estar en la presencia de Dios.

Es tiempo de volvernos de la superficialidad de realizaciones y conquistas que no representan valores y si una imagen a ser expuesta, pues todo tiene precio, mas ni todo tiene valor, y acercarnos de aquello que mismo que no tenga un precio en el mercado de la exposición digital, pero norteará nuestra vida as conquistas que realmente harán la diferencia en nuestra caminada terrenal y eterna.

Dios, familia y amigos, la esencialidad que compartirá las verdades de nuestra existencia, y no una imagen que, después de tratada por muchos filtros gráficos, será expuesta en las vitrinas de las redes sociales.

Dios te bendiga en esta semana tengas un encuentro con la esencia de la vida que es DIOS.

Texto de Pr. Itiel Pinto

Pr. Itiel Miqueias Pinto y Carla Santos Pinto

Iglesia Asamblea de Dios Misión Independiente

itielpinto2@hotmail.com

 

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