La niña cantaba y su padre era el tecladista de una conocida banda musical. En apariencia se trataba de una familia normal, pero entre las cuatro paredes de la casa la pequeña era víctima de violencia y abuso sexual por parte de su progenitor, según denunció el 4 de abril del año pasado ante la Comisaría de la Mujer de la localidad de Jardín América.

“Lo que más tristeza me da es que anda por la vida como si nada, como si fuera una gran persona y no pague el daño que hizo. Mi papá me arruinó la vida, porque lo que me hizo no se me borra más”, comentó la víctima, hoy de 24 años, en diálogo con El Territorio.

Y alertó: “Tendría que estar preso porque libre es un peligro. Él mismo reconoció que está enfermo y dijo que necesitaba ayuda. Por eso, si está libre y tiene que satisfacer esa necesitad oculta, tengo miedo que vuelva a lastimar a alguien como lo hizo conmigo”.

Además, la joven lamentó la lentitud en la causa y aseguró que a los 14 años le contó a su madre lo que su propio progenitor le hacía, aunque la mujer tampoco le brindó la contención que espera.

En tanto, transcurrido un año y cuatro meses de la denuncia contra su padre biológico, decidió romper el silencio y exponer el caso “porque pasó mucho tiempo y hasta ahora ni siquiera me llamaron a declarar ni hubo ningún tipo de avance”, subrayó.

La joven contó que los abusos se prolongaron desde los 8 hasta los 14 años, cuando su mamá se enteró de lo que pasaba. El agresor fue identificado como Daniel V. (48), de profesión albañil y músico.

De acuerdo a lo consignado por fuentes consultadas, la denuncia inicial quedó en manos del Juzgado de Instrucción Dos de Jardín América, pero como los hechos ocurrieron antes de la creación de esta dependencia judicial, se declaró la incompetencia y la causa fue remitida al Juzgado de Instrucción Uno de Puerto Rico.

Serias secuelas
En entrevista con este diario, la joven mencionó que en su infancia integró junto a su padre una conocida banda de música cervecera, con la cual animaban diferentes eventos de la zona.

“Los abusos empezaron aproximadamente a los 8 años, cuando cantaba en la banda. Recuerdo que las primeras veces fueron a la vuelta de los bailes, cuando volvíamos solos con mi papá; pero después me violaba en nuestra propia casa. Es más, en la misma habitación donde dormía con mi hermanita”, detalló.

Para graficar la pesadilla del sometimiento, aseguró que “de los siete días de la semana, me violaba por lo menos cinco. Aprovechaba cuando mi mamá no estaba y me hacía todo tipo de cosas que se pueda imaginar”.

En ese contexto, mencionó que denunció a su padre por abuso sexual con acceso carnal. También aportó detalles aberrantes que le ocasionaron secuelas físicas que aún padece.

Además de actuar con la banda casi todos los fines de semana, en esos años también grabaron un disco.

“Para afuera mi papá era un padre perfecto. Para la sociedad éramos la familia perfecta, pero en mi casa él nos golpeaba mucho a mis hermanos y a mí. Cuando tenía 14 años, un día le conté a mi abuela materna que mi papá le pegó mucho a mi hermano y le dije que tendría que estar preso. También le conté lo que me hacía a mí y fue ella quien le contó a mi mamá”, explicó.

Según indicó, a pesar del calvario que padecía a manos de su progenitor, la joven siempre trató de preservar a su madre, hasta que la situación se hizo insostenible.

“Cuando se enteró, mi mamá me dijo que no sabía qué hacer. Tampoco nunca jamás me preguntó detalles. Ahí mi papá se fue unos días, pero después volvió a la casa con total normalidad”, rememoró.

Pide justicia
La madre no denunció el hecho y al poco tiempo retomó la convivencia con el acusado, lo que fue un golpe la víctima, que entonces tenía 14 años. Lo único positivo, reconoció, fue que su padre nunca más la tocó.

La relación siempre fue tirante y al cumplir 18 años la chica se fue de la casa paterna, aunque mantenía cierto vínculo por sus hermanos y su madre.

“A los pocos meses mi mamá me llamó para decirme que pasó algo con mi hermana y enseguida sospeché lo peor. Había sido que la manoseaba, lo enfrentamos y reconoció que era cierto. Pero ahí argumentó que él también fue abusado de chico, que estaba enfermo y se quería curar. Que necesitaba ayuda”, mencionó.

Aquella confesión terminó beneficiando al acusado, ya que tampoco se radicó denuncia alguna.

Al respecto, la joven subrayó “le perdonamos, más que nada porque quería que mi mamá esté bien”, al tiempo que reconoció que temía que su padre lastime a sus hijas, hoy de 4 y 2 años.

“Justo quedé embarazada cuando mi hermano falleció en un accidente, por eso mis padres siempre fueron muy apegados a mi hija más grande. Pero mi nena fue creciendo y empecé a ver actitudes de mi padre que no me gustaron”, indicó.

En febrero del año pasado su hermana comenzó a cantar con su papá, lo que la llevó a revivir sus perores pesadillas. Notó que su madre y su hermana naturalizaron los abusos y eso la motivó a dar un nuevo paso.

“Hice la denuncia y solicité la restricción de acercamiento porque tenía terror de que mi papá venga a mi casa y les haga algo a mis hijas”, confió.

Sobre lo que considera una demora judicial, especuló que “primero pensé que no me tomaron en serio porque pasaron muchos años hasta que denuncié. Tampoco puedo pagar un abogado. Lo único que pretendo es justicia y que mi padre no lastime a otros inocentes”.

El rol de la madre

Durante la entrevista con El Territorio, la víctima reiteró que siempre trató de preservar a su madre, aunque también reconoció que su progenitora podría tener algún grado de responsabilidad como encubridora. “Pienso que de alguna manera no denuncié antes porque sé que mi mamá también podría tener consecuencias legales, porque ella sabía. Se enteró cuando yo tenía 14 años. O tal vez también sea una víctima y está amenazada. Esa es mi gran duda”, reflexionó. Al respecto, mencionó que cuando su progenitora fue citada tras la denuncia por abuso, en primera instancia declaró que no sabía nada. “Dijo que mi abuela tampoco le contó nada y que no entendía por qué yo hacía esto. Después, un tío mío le dijo que cuente la verdad, que no tenga miedo. Por eso en la ampliación de denuncia reconoció que mi papá la amenazaba y pidió una restricción. Pero luego me enteré que volvieron a verse, que tienen contacto”, agregó.

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