La reformulación de las trayectorias académicas es un punto de debate dentro de la comunidad universitaria.
Semanas atrás el ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, visitó la provincia de Misiones y se reunió con la rectora de la Universidad Nacional de Misiones (Unam) y los decanos de cada facultad. Allí planteó la necesidad de repensar el modelo de enseñanza de las casas de altos estudios, acortando los tiempos de duración.
En declaraciones con Meta Data -el programa político de El Territorio- el ministro afirmó que “hoy tenemos carreras larguísimas en el promedio teórico. Sacar un abogado lleva cinco años que lo haga en términos perfectos. La lógica en promedio es de siete. En el caso de un ingeniero, lleva un tiempo mucho más largo. Por eso, las carreras tienen que ser más cortas. Cualquier cantidad de materias de conocimientos que hoy no sirven para el desarrollo profesional tenemos que acortarlas”.
En lo que respecta a financiamiento, Finocchiaro manifestó que se destina el 6% del PBI a educación y que “la cuestión de la inversión en educación es que los educadores siempre queremos más plata para educar cuando hay que ver cómo se invierte” (ver Por la inflación…).

Tales testimonios generaron opiniones encontradas en la Universidad.
Decanos, docentes y alumnos consideran que los planes de estudio deben tener revisiones y la duración puede ser puesta en discusión. Por otro lado, hay quienes aducen que el Estado tiene que promover mayores políticas públicas de inclusión para garantizar el acceso y permanencia en el nivel superior que este año recibió a 8.600 nuevos estudiantes y egresaron 1.200, cifra del promedio nacional.

Pensar en demandas
 

Alicia Bohren, rectora de la Unam,  contó detalles de la reunión que mantuvo con Finocchiaro. Reconoció que el ministro planteó la necesidad de recortar en años las carreras y de la formación de currículum de créditos, que implicaría el reconocimiento de materias en el caso que un estudiante desee continuar sus estudios en otras universidades públicas del país.

En este sentido, la rectora diferenció la duración que se propone para las carreras y el tiempo que lleva al alumno cursarla. “La situación ideal sería que no tarden más de la duración que está estimada en los planes de estudio pero la realidad es otra y pueden extenderse hasta tres años más de lo estipulado”, dijo.
Además, Bohren reconoció que “desde la Universidad se trabaja en identificar cuáles son las demandas que existen en la sociedad, que van desde lo que exige el mercado como también en la reflexión de las prácticas cotidianas”.

Por lo tanto, consideró que modificar la duración de las trayectorias académicas implicaría una discusión en profundidad que, en esta instancia, no está considerado en la casa de altos estudios de la tierra colorada.

Repensar la educación superior
 
El planteo por reducir la carga horaria de las carreras de grado generó opiniones diversas en los directivos de las distintas facultades que integran la Unam.
La decana de la facultad de Ciencias Económicas, Miriam Beretta, expuso que “hoy en día competimos con las universidades privadas, que ofrecen los mismos títulos de grado pero con una menor carga horaria”. En esta línea, indicó que hoy las carreras universitarias no readecúan sus planes de estudio tan rápido como si lo hacen las privadas.
“Hay materias que cuestan readecuarse y no estamos formando profesionales con la rapidez que requiere el mercado. Entonces, tenemos que repensar cuáles tienen que ser los contenidos mismos y reflexionar desde el ‘vamos’ en todas las instancias educativas”, dijo Beretta.
Por su lado, el decano de la facultad de Ingeniería, Sergio Katoski, se pronunció al respecto: “Las carreras técnicas como tenemos en nuestra institución no tiene una línea especial para equipos técnicos o de adecuar la planta docente a las necesidades de la cantidad de alumnos que tenemos. Desde el gobierno nacional se resalta la necesidad del país que haya más graduados ingenieros, pero eso no tiene una traducción porque no existen incentivos”.
Desde la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, a cargo de la decana Gisela Spaciuk, consideraron que “en una primera instancia tenemos que discutir cuál es la calidad que la educación superior tiene en un proyecto de país. No alcanza sólo pensar si las carreras son más cortas o largas ya que sería aislar la discusión central y estructural”.

También, manifestó que “hoy se piensa más de acuerdo a los requerimientos de las empresas pero hoy tenemos que tener una mirada mucho más completa y comenzar a definir qué tipo de profesionales formamos y con qué calidad salen nuestros egresados”.
“Parece que este es un proyecto de país que no necesita ciencia ni sujetos pensantes y formados. No se puede pensar en un país si uno no atiende claramente aspectos ligados al bienestar, desarrollo y justicia social”, concluyó.

Desconsideración contextual
 
Para quienes llevan a cabo la labor docente, las declaraciones del ministro resultaron llamativas, ya que un eventual recorte afectaría a este claustro.
Al respecto, Sonia Alfaya, docente de la Unam sentenció que “en tanto parte del sistema educativo la formación superior o universitaria atraviesa también momentos de cambios profundos, en tal sentido no es ajena a los procesos que viven otros trayectos formativos; por ello, por las implicancias que supone afrontarlos, las afirmaciones del ministro de Educación  de la Nación respecto de la duración de las carreras universitarias resultan por lo menos inquietantes en cuanto a los argumentos supuestos”.
En este sentido, la profesora afirmó que los cambios, tanto a nivel presupuestario como de una priorización hacia carreras técnicas, “ponen en alerta a la comunidad universitaria, más aún cuando los recortes en investigación científica ya son una realidad” y que las carreras orientadas a Humanidades y Ciencias Sociales son las más afectadas.
Itatí Rodríguez, quien es docente e investigadora del Conicet, manifestó que desde Nación se plantean carreras más cortas pero no soluciones a los problemas de trasfondo que posee las universidades nacionales en general.

“El problema no radica en los números ni en las materias, sino en la falta de atención al acompañamiento de la trayectoria académica de los alumnos, la carente financiación a determinadas líneas de investigación y la realidad que cada uno atraviesa”, consideró Rodríguez.
Sobre la inserción en el ámbito laboral, la docente visibilizó que existen muchos egresados de todas las unidades académicas de la Unam no logran obtener empleo y ese aspecto debe trabajarse vinculando a la Universidad con empresarios y organizaciones sociales.

Más políticas y reflexión
 
Los estudiantes conforman una gran parte de la comunidad universitaria, quienes dedican muchas horas de estudio con el objetivo de alcanzar el ansiado título.
Sin embargo, se mostraron contrarios a los dichos de Finocchiaro y de manera unánime coincidieron que debe centralizarse en el desarrollo de políticas públicas para garantizar la permanencia.
Yanina López (29) consideró que “más que pensar que las carreras sean más cortas, la preocupación tiene que pasar por el accionar del Estado en la constitución de políticas públicas que aseguren que todos los estudiantes tengan los recursos y tiempos necesarios para realizar una carrera de grado”.
A ello, añadió que “llámese políticas públicas como transporte, becas, comedor, instalaciones educativas en condiciones. La idea debe pasar por garantizar los recursos y un contexto adecuado para cumplir una carrera determinada antes que acortarlas”.
Respecto de las declaraciones del ministro, Diego Samaniego (24) reflexionó que las carreras cortas apuntan hacia el mercado. “La cuestión del tiempo es algo relativo ya que tiene que ver con los contextos personales del estudiante. Una carrera corta implica un recorte de ciertas perspectivas y de la dimensión más social que tiene cada una”, dijo.
Agregó que: “todas las carreras tienen que repensar, no en la duración sino en la utilización y apropiación de las tecnologías que hoy priman en todos los ámbitos profesionales”.

En el caso de Mariana Ayala (25) declaró que “las licenciaturas hoy en día tienen más carga teórica que práctica. No todas las carreras pueden durar menos, sino que se tiene que adaptar al perfil profesional que se demanda”.

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