La inflación no deja de hacer estragos en los bolsillos de los argentinos, y no sólo abarca en lo que respecta a alimentación o servicios.  Aquellos que creyeron contar con una posibilidad de acceder a la casa propia, hoy se ven amedrentados con una cuota prácticamente impagable e insostenible, que no condice de ninguna forma con los salarios.
Los créditos Unidades de Valor Adquisitivo (UVA) se volvieron una trampa para aquellos que confiaron en la posibilidad de adquirir la vivienda y hoy se ven imposibilitados de cubrir las cuotas, que no cesan de subir cada mes.
A esto se suma el abandono que sienten los tomadores de créditos ante las consultas que no son atendidas por el Estado nacional y la falta de acompañamiento en un proceso que se torna cada vez más complejo para las familias afectadas.
Dolores Corró (47), una de las deudoras de créditos e integrante del grupo Hipotecados UVA Autoconvocados -que reúne a damnificados de todo el país-, explicó a El Territorio que hasta el momento no obtuvo respuestas por parte de las autoridades nacionales, pese a los insistentes reclamos.
“El Estado se sigue negando a recibirnos, así que seguimos presionando y creo que se están dando cuenta de que fracasó este programa, pero no nos quieren decir, no lo quieren admitir”, señaló.
Asimismo, criticó a los funcionarios misioneros que están dentro del frente oficialista nacional, por no ponerse del lado de los vecinos de la provincia y atender a los cuestionamientos.
“En la provincia es peor porque (Luis) Pastori y Humberto Schiavoni no nos quieren recibir, ni siquiera son capaces de llamar y decirnos que no nos van a recibir, directamente nos ignoran, no tienen ninguna intención de tratar nuestro tema y eso me da rabia”, sostuvo.
Al tiempo que añadió: “Son muy caraduras, porque ahora están en la candidatura por la gobernación, pero cuando les hacés preguntas no responden; hacen videos en vivo en Facebook y responden preguntas que les hace gente imaginaria, está todo guionado, porque yo les bombardeo a preguntas y nunca me responden. Vemos así que no tienen ningún tipo de predisposición con nosotros”.
De igual forma, se mostró molesta por la falta de interés de la comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados de la Nación, “porque nos habían dicho que se trataría el tema, que nos llamarían para que compartamos la experiencia y hasta ahora nada, no quieren abrir la comisión para tratarlo”.

Deudas que ahogan 
Corró remarcó “cada mes me aumenta al menos 500 pesos la cuota”.
“Ya debo un millón más de lo que el banco me prestó”, manifestó, pese a que ya tiene 21 cuotas pagadas.
Esta situación se vio reflejada además en diferentes análisis económicos que advierten que los tomadores de créditos UVA hoy deben el doble de lo que habían sacado en su momento (ver Familias tienen que pagar…).

Seguir a pesar de todo
Corró es de Oberá, pero accedió a las UVA para comprarse una casa en el barrio posadeño de Itaembé Miní.
Decidió tomar en julio de 2017 un crédito hipotecario de 1,2 millones de pesos a 30 años.  La cuota inicial era de 6.280 pesos, hoy supera los 10.000.
“Seguimos piloteando, pero no se puede; si seguimos así, voy a tener 90 años y voy a deber 80 millones, porque en vez de reducir, la deuda va subiendo”, exclamó.
Asimismo, la beneficiaria aseveró que no está en discusión la venta del inmueble, puesto que terminaría perdiendo mucho de lo que invirtió.
“Por más que quisiera vender, mi casa vale 2.040.000 pesos y nadie tiene ese dinero hoy”, expresó.
Además, los gastos que se tienen para acceder a la vivienda no terminan en la deuda con la entidad financiera. Es que de forma previa, el beneficiario debía abonar el 20 por ciento del valor total de la casa y el 80 por ciento restante era lo que financiaba el banco.
El caso de Corró se suma a las cientos de familias que padecen esta situación hoy, que deben seguir pagando dinero de más por confiar en un plan de gobierno que hoy no sólo no los respalda, sino que los ignora y abandona a su suerte.

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