La vida de Lucía Dos Santos Rabeli (51), la remisera del barrio Santa Rosa que la semana pasada descubrió el ardid de una mujer española que aparentemente se apropiaba de jóvenes con fines de trata, estuvo a punto de cambiar por completo, pero asegura que su instinto de madre le permitió salvar a sus dos hijas en Puerto Iguazú.
La mujer es viuda desde hace cinco años y tiene cinco hijos, de los cuales tres viven con ella y están a su cuidado, entre ellas las dos gemelas de 19 años que fueron blanco de la extranjera que desde el miércoles está detenida y desde hoy estará a disposición del Juzgado Federal de Eldorado.

Después de conocerse el caso, Lucía recibió  y contó en primera persona cómo fue el ardid desarrollado por la acusada.

La mujer señaló que en los últimos meses notó un cambio en el comportamiento de sus hijas, pero la situación se intensificó en mayo.
El caso se conoció cuando Lucía denunció que una mujer de nacionalidad española se había alojado en su casa a pedido de sus hijas, quienes le manifestaron que habían conocido a la implicada por las redes sociales.
La situación cambió rotundamente cuando Lucía constató que la implicada era una mujer de 38 años, edad que no se condecía con la de sus hijas, por lo que empezó a sospechar que detrás de todo había algo extraño.
Fue en esa instancia cuando ella le solicitó a la mujer que se vaya de su casa, pero después descubrió que la extranjera continuaba en el lugar para luego escapar en compañía de las gemelas.

La Policía luego atrapó a la sospechosa en la terminal local y también demoró a las adolescentes, que luego fueron restituidas a su madre.

En primera persona
 
En diálogo con este matutino, la mujer recordó que el sábado de la semana pasada volvió a su casa en un horario no habitual y al llegar encontró un abrigo en la sala de estar. De inmediato le consultó a una de sus hijas por dicha prenda y la joven respondió que era de una amiga que estaba en otro sector de la casa junto a su hermana.
“En ese momento ya presentí que algo no estaba bien porque no reconocí el abrigo y conozco a todos sus amigos, porque suelen juntarse en casa siempre antes de salir”, expresó Lucía.
Y continuó: “A la noche, cuando volví de trabajar, Mechi me dijo ‘¿querés comer algo?’, y yo respondí que no, que quería bañarme y acostarme un rato porque estaba cansada, que después veíamos. Horas más tarde vinieron las nenas y me dijeron que estaban con una amiga que tuvo problemas y me pidieron que se quedara a dormir. Yo la vi de lejos y le dije que no había problema”.

Fue al día siguiente que Lucía notó que la supuesta amiga de sus hijas era una mujer cuya edad no se condecía con el de las chicas, por lo que cuestionó esto a las gemelas y las jóvenes le dijeron que hablara con la invitada si quería saber quién era.

Cuando supo la edad y que además era extranjera, Lucía le pidió a la mujer que se retirara de la casa, pero esto provocó el enojo en sus hijas y la situación en la casa se tornó más complicada.
Allí la madre recurrió a una vecina para que le ayudara a averiguar qué estaba pasando y ésta le reveló que sus hijas pretendían dejar la vivienda y viajar junto a la extranjera. “El miércoles al mediodía, la vecina me advirtió que la mujer estaba en mi casa. Yo llamé a los teléfonos y no me atendían, entonces vine rápido a casa y la mujer me dijo que si tocaba los teléfonos de mi hija o si llamaba a la Policía, la casa iba a explotar. Desde el auto quise llamar a la Policía, escuché un estruendo que hasta ahora no sé bien qué fue”, contó.
Y siguió: “Esta mujer tenía un trapo envuelto en la mano y me amenazaba que me iba a matar y a los gritos decía que yo abusaba de mis hijas, que era una maltratadora. Mis hijas me dijeron que si no hacía nada no me iban a matar y se fueron corriendo. Automáticamente llamé a todos para evitar que se lleven a mis hijas”, recordó.
Según pudo saber Lucía, la española mantuvo contacto con las adolescentes por varios años a través de las redes sociales y una de las tantas cosas que les dijo a sus hijas era que su padre fallecido se comunicaba con ella y le decía que debían alejarse de su madre.

Actualmente las chicas están bajo custodia de su madre, pero la mujer no se siente segura. “Yo voy a defender a mis hijas de todo y estoy segura que las salvé de algo terrible. Estoy segura que hay una red de trata detrás de todo esto y tengo miedo que alguien que trabaje con esta mujer venga a mi casa, desconfío de todos. Quiero que esta mujer nunca más se acerque a mi casa y que esté presa”, culminó.

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