La canasta básica aumentó 3,2% en junio y una familia tipo necesitó $66.488 para no caer en la pobreza. La canasta alimentaria, por su parte, se disparó 3,6%, por encima de la inflación de junio (que fue del 3,2%) y una familia necesitó $28.413 para no caer por debajo de la línea de indigencia.


Según informó ayer el INDEC, el valor de la canasta básica se incrementó en los últimos doce meses un 51,8% y la alimentaria 57,6%, y se ubican por encima de la inflación en el mismo período, del 50,2%.

Entre enero y junio el costo de la canasta básica subió 22,7% y la alimentaria 25,3%, frente a una inflación que llegó también al 25,3% en el primer semestre del año.

Según el INDEC, la canasta alimentaria tiene en cuenta los requerimientos calóricos y proteicos imprescindibles para que una persona adulta cubra durante un mes sus necesidades, mientras que la básica total incluye otros artículos y el gasto en servicios públicos

De acuerdo a lo informado por el INDEC la semana pasada, los precios subieron en promedio un 3,2% en junio. Si bien la cifra mensual de junio fue la más baja desde octubre del año pasado, apenas se desaceleró 0,1 puntos porcentuales respecto de mayo y esto se debió fundamentalmente a factores estacionales y una menor suba en precios regulados por el Gobierno.

Los precios en Alimentos y bebidas, la división de mayor incidencia en el IPC, tuvieron una leve aceleración (3,2% vs 3,1% en mayo). Al interior de este segmento se verificaron mayores subas en casi todos los productos, parcialmente compensadas por bajas en frutas y verduras. Entre los alimentos que más subieron se encontraron bienes de primera necesidad como carnes, lácteos y panes.

El Gobierno ya aseguró que pretende que el salario real cierre el año con una recuperación luego de los constantes golpes recibidos desde 2018. Es por eso que desde el Ministerio de Trabajo están incentivando la reapertura de paritarias, que ya comenzaron a arrojar acuerdos en el 45%.

Fuente Mol

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