Dos nuevas mangas de langostas fueron detectadas en el norte del país, según informó el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa): una cerca del río Bermejo, en el límite entre Formosa y Chaco, y la otra en la localidad formoseña de Ingeniero Juárez.

La primera fue por descubierta por los monitoreos que realiza el organismo de sanidad estatal, y la otra por la denuncia de un productor. Aun existe una tercera manga en Entre Ríos.

La langosta tiene la habilidad de cambiar su comportamiento y fisiología (color, tamaño y forma) en respuesta a los cambios en la densidad poblacional. Estas transformaciones, su capacidad de dispersión (hasta 150 kilómetros por día) y su voracidad, determinan una gran amenaza para toda la actividad agropecuaria del país.

“Es una plaga rural, que se convierte en urbana, llegando a pueblos y ciudades. El insecto no causa daño directo al ser humano ni a los animales y no es vector de ningún tipo de enfermedad”, recalcaron desde el ente de sanidad.

Héctor Medina, coordinador del Programa Nacional de Langostas y Tucuras del Senasa, explicó que el lunes 20 detectaron la segunda manga que ingresó por Paraguay, según publicó TN.com.ar.

“En este momento no la tenemos ubicada porque se movió muy poco, pero sabemos que está en el límite de Chaco y Formosa. La hipótesis que manejamos es que partir del fin de semana con las altas temperaturas se va a empezar a mover”, explicó el profesional.

En tanto, un productor agropecuario alertó hace tres días sobre una tercera manga que ingresó al país.

“El equipo del Senasa fue a verificar la zona y concluyeron que podría al menos duplicar a la que estaba en Entre Ríos; es de un tamaño muy importante. Está ubicada en la localidad formoseña de Ingeniero Juárez, a 60 kilómetros del límite con Salta”, afirmó Medina.

Y agregó: “Este año hemos detectado tres mangas de langostas en nuestro país. El 21 de mayo entró una por Paraguay, salió, volvió a ingresar el 28 de mayo, y atravesó Formosa, Chaco, Santa Fe y Corrientes, donde estuvo un mes y por las bajas temperaturas se movió muy poco. Luego se trasladó a Entre Ríos donde se lograron concretar tratamientos aéreos y terrestres que obtuvieron muy buenos resultados”.

Ayer, en Entre Ríos, se realizaron tratamientos focalizados en áreas de monte forestal, donde se encontraban las langostas.

“El objetivo es controlar los remanentes de insectos para evitar que sean muchos los individuos que logren completar el ciclo y pongan huevos, lo que provocaría tener una generación local de la plaga”, explicaron desde el Senasa.

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