El sector rural de Pozo Azul, municipio en pleno auge de desarrollo, cuenta con un enorme potencial, favorecido por la riqueza del suelo, además de la presencia de agua y las condiciones climáticas, que permite que cada actividad que encare un productor sea rentable. En este contexto, el cultivo de citronela en la zona es uno de los productos que más rentabilidad genera y es uno de los más empleados por diversas familias de la zona, que dejaron de lado el cultivo de tabaco.
Hasta el momento, el municipio de El Soberbio es pionero en la actividad, cuya demanda es amplia. Esto derivó en que otras comunas impulsen la producción, sobre todo para la elaboración de artículos de limpieza. En el caso de Pozo Azul, el cultivo de tabaco era una de las actividades que mayor superficie de tierra ocupaba y que, en los últimos años, se tornó muy forzoso, poco rentable y dañino a la salud. Ante este panorama, fue necesario encontrar nuevas alternativas que permitan continuar en las chacras y obtener los recursos suficientes para subsistir y mejorar la calidad de vida de los vecinos.
En esa línea, la citronela se convirtió en uno de los productos protagónicos. Las hectáreas de tierra de a poco van dejando de emanar un fuerte olor a tabaco que para muchos no resulta agradable, mientras que la citronela purifica el aire con un suave aroma que aleja también a las alimañas e insectos. Entre las principales características de la planta que se cultiva en suelo misionero está la altura, ya que llega hasta el metro y medio, con  hojas acintadas, rígidas y de color verde glauco, de fácil cultivo y poca inversión para el mantenimiento y pocas horas trabajo.
Esas características fueron las que despertaron el interés de Victorino Dos Santos para producir citronela, actividad que encara hace ya tres años, y es uno de los diez productores que actualmente se dedica a esta cosecha dada su rentabilidad. Para ello cuenta con tres hectáreas de  gramínea.
“Lo que me llevó a trabajar con la citronela es la rentabilidad del producto, es una salida buena para nosotros y fácil de producir. Es una planta simple de cultivar, no requiere muchas horas de trabajo, no implica aplicación de químicos ya que es un cultivo orgánico. Estamos muy motivados en ampliar la cantidad de hectáreas”, indicó.
La planta brinda la posibilidad de cosecha entre dos y tres veces por año, característica que marca la diferencia con el tabaco, que sólo se puede cosechar una vez por período. Otra de las virtudes de la citronela que mencionó el productor radica en lo práctico y liviano de la cosecha. En este sentido se cortan las hojas (paja), se las carga hasta el alambique donde se inicia la etapa de destilación por la cual las aromáticas hojas pasan por un proceso de cocción y concluyen con el envasado de la esencia. En este caso, la tarea se torna más eficaz porque el productor utiliza en el alambique una caldera, inversión que torna más rentable la producción y fácil mano de obra.
“En los tachos con fuego directo es muy complicado el trabajo al momento de la cocción. La caldera no sólo mejora el modo de trabajo sino que permite economizar, porque consume muy poca leña lo que es escasa. Con todos esos beneficios, es una alternativa muy buena para dejar de plantar tabaco”, destacó Dos Santos.
Uno de los puntos más llamativos que torna a la citronela un cultivo tentador tiene que ver con la ganancia. Para este caso, los tachos del alambique tienen la capacidad de producir siete kilos, logrando un rinde de ochenta kilos por hectárea.
La producción es comercializada en la localidad de El Soberbio a un valor de 950 pesos el kilo.
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