Minutos de incertidumbre, angustia y mucho miedo vivieron los guardiacárceles de la Unidad Penal Uno de Loreto, el sábado cerca de la medianoche. Uno de ellos fue tomado como rehén por tres reclusos que se amotinaron exigiendo -aparentemente- mejores tratos y condiciones, como así también el avance de las causas en el ámbito judicial.
De acuerdo a lo que pudo averiguar este matutino, el amotinamiento tuvo lugar minutos antes de las 22 en el Módulo A, que contiene aproximadamente a 90 internos repartidos entre las celdas y pabellones.
Los presos, identificados como Raúl Ricardo ‘Ricky’ Ríos (condenado a 19 años de prisión por el asesinato de Guido Kachuk), Francisco Enrique Zarza (condenado a 25 años de prisión por robos calificados, con penas unificadas) y Pablo Vargas (detenido sin condena hace más de seis años, por robos calificados), aprovecharon un descuido del penitenciario para tomarlo como rehén bajo presunta amenaza de muerte.
El último de los reos mencionados se habría puesto al frente del reclamo, contando aparentemente con apoyo de los otros reclusos, teniendo Ríos una faca, se informó extraoficialmente.
Pidieron la presencia inmediata del titular del juzgado posadeño que lleva adelante la causa de Vargas pero no habría sido necesario porque el director de esa unidad penitenciaria, alcaide inspector José Vallejos, se puso al frente de las negociaciones pudiendo descomprimir la situación.
Para lograr el control de la unidad carcelaria fue necesaria la intromisión de los grupos especiales del Servicio Penitenciario Provincial (SPP), que sitiaron la unidad carcelaria, tanto adentro como en los alrededores.

Una vez que el uniformado en riesgo estuvo a salvo y la calma se adueñó nuevamente del lugar, los reclusos que estuvieron al frente de la revuelta fueron alojados en la Unidad Penal III de Eldorado y en la Unidad Penal VIII de encausados y procesados de Cerro Azul.

Reclamos públicos
 
Como era de esperarse, rápidamente se conocieron cuáles eran los reclamos del motín que pudo ser controlado a tiempo. Se sabe que, usualmente, cuando se trata de reclamos originarios de los presos, éstos tratan de hacerlos públicos de manera inmediata para de esa forma intentar garantizarse un mínimo cumplimiento por parte de las autoridades. Eso fue lo que ocurrió.
Pero las quejas sobre supuestos malos tratos y condiciones carcelarias vienen siendo reiteradas y expuestas por parte de los internos -en algunos casos- además de sus familiares, que durante las visitas semanales terminan siendo receptoras de las quejas. La lentitud judicial también fue reclamada en reiteradas oportunidades por los detenidos.
En ese contexto, la jefa del SPP, Alcaide General Nilda Correa, lamentó lo sucedido y llevó tranquilidad a la familia del guardiacárcel atacado. “Los tres internos trataron de presionar tomándolo de rehén, reclamando por sus causas. Es que siempre están quejándose de que es lento el proceso y en este caso el que estuvo al frente es un interno que todavía no tiene condena. Pero gracias a Dios no le sucedió nada a nadie, mas allá de la presión que ejercieron con la idea de que se presenten los jueces”, explicó.
“La revuelta duró alrededor de 20 o 25 minutos, cuando llegó el director de la Unidad, dialogó con ellos y los convenció de que depongan su actitud. Fueron sancionados mediante el traslado a otras penitenciarías porque es un comportamiento de indisciplina. No es la forma correcta de reclamar por sus causas”, agregó, asegurando que “trascendió más de lo que fue, pero le digo a las familias de los penitenciarios que está todo bajo control porque la seguridad carcelaria fue restituida de inmediato”.

En la víspera -día de visita- algunos reclusos reclamaron la presencia de periodistas y un compromiso para que no se tomaran represalias. Un importante cerco de seguridad rodeaba la unidad mientras sus puertas estaban  cerradas. La situación continuaba tensa, pero calma. Las visitas se desarrollaron de manera normal.

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