Ya son once los chicos que denunciaron haber vivido situaciones de abuso por parte de la maestra.

Jugamos a un juego de animales y ahí la maestra apagaba las luces para tocarnos y hacernos cosquillas”. Este relato, de una nena que asistía al Jardín de Infantes N°907 de la localidad bonaerense El Jagüel, no era un hecho aislado. Otros once chicos, que iban al mismo establecimiento educativo, les contaron situaciones similares a sus padres. Las víctimas, de entre 3 y 5 años, señalaban a la misma persona como autora de los abusos: la maestra de música.

El escándalo se desató después de que los chicos comenzaron a exponer síntomas físicos de la pesadilla que estaban viviendo, a mediados de abril. Romina, una de las madres denunciantes, le comentó a TN que su hija empezó a tener fiebre y sentir molestias en la zona genital. Aunque al principio sospechó que era a raíz de un golpe, la actitud de la nena fue empeorando hasta que un día se desplomó.

“Terminó internada porque se desmayó. Cuando llegamos al hospital nos dijeron que tuvo un ataque de pánico. No quería venir más al jardín”, recordó la mujer angustiada. Antes de que terminaran las vacaciones de invierno, su hija le confirmó que la maestra de música la había manoseado. “Sentí que se me caía el mundo encima, no podía creerlo”, expresó.

Antes de acercarse a la institución, Romina, desesperada, le comentó la situación a una psicóloga. La especialista, que analizó los dibujos de la víctima de tres años, le confirmó que había sido abusada. “Cuando vine al jardín, la directora me decía que no sabía nada. Se me rieron todas las maestras en la cara”, aseveró indignada.

A pesar de que la UFI N°3 de Esteban Echeverría, a cargo de la fiscal Verónica Pérez, ya recibió 12 denuncias, los padres aseguraron que ese número de casos podría ascender a 20. Hasta el momento, desde el establecimiento se limitaron a apartar del cargo a la profesora.

Este martes, una gran cantidad de familias se acercó a la puerta del jardín para exigir explicaciones y Justicia. En la puerta, colgaron una bandera con la leyenda “con los chicos no, no y no”. Otra de las madres denunciantes, que no reveló su identidad a cámara, indicó que su hijo le había dicho que estas situaciones de abuso eran “un secreto” del lugar.

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