La bajante en la cuenca del río Paraná está provocando muchas dificultades logísticas en las terminales portuarias del Gran Rosario. Este miércoles, la altura del río fue de sólo un metro en el puerto de Rosario, es el nivel más bajo de los últimos 30 años.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierte que los barcos deben realizar las maniobras en los puertos con “extremo cuidado” para evitar varaduras y cargar menos para poder circular por el canal que se mantiene dragado.

En estas condiciones, los barcos deben salir con menos carga de Rosario y completarse en los puertos de Bahía Blanca o Necochea.

En estas condiciones, los barcos deben salir con menos carga de Rosario y completarse en los puertos de Bahía Blanca o Necochea.

Los especialistas de la Bolsa rosarina recuerdan que el río debe tener un nivel mínimo de 2,47 metros en el puerto de Rosario para que la empresa Hidrovía -que draga el canal- pueda garantizar los 34 pies de calado que necesitan los buques. La última vez que el río perforó la barrera del metro de profundidad fue el 10 de enero de 1989.

Con la altura actual, el calado se está manteniendo en 31 pies en los puertos de la zona norte y en 31,97 en los de la zona sur; es decir, apenas 3 pies por debajo de los que garantiza la Hidrovía en condiciones normales.

Pero más allá del claro esfuerzo en los trabajos de dragado, hay varias dificultades que están enfrentando los buques de ultramar. “En un Handysize o Handymax que normalmente carga entre 35.000 y 40.000 toneladas, cada pie de calado que baja el río representa una pérdida de capacidad de carga de entre 1.500 y 1.800 toneladas”, precisa la Bolsa rosarina.

En un Panamax, con una capacidad de carga en tono a los 60.000 a 65.000 toneladas, perder 3 pies de profundidad implica dejar de cargar entre 6.000 y 7.500 toneladas por buque. En el caso de que se carguen harinas, la pérdida puede ser menor ya que “cubica” más (pesa menos por volumen de carga).

En plena cosecha maicera, aquellas empresas que antes cargaban un buque Panamax con 40.000 toneladas del cereal y completaban carga en Bahía Blanca o Necochea hasta las 60.000/65.000 toneladas, ahora salen del Gran Rosario con menos mercadería por la falta de profundidad, lo que las obliga a cargar más maíz en esos puertos del sur bonaerense. Esto plantea problemas en la logística porque hay menor disponibilidad de cereal en el sur bonaerense y los costos de adquisición son más elevados.

También hay demoras en el proceso de exportación. La bajante obliga a los pilotos y prácticos a tener mayor prudencia en las maniobras con los buques, en particular en los canales de acceso y pasos críticos ya que existe una posibilidad creciente de que se registren varaduras en el río, lo cual puede afectar la óptima navegación en el sistema Otro problema son las demoras en la llegada de las barcazas que vienen de Paraguay con soja, que tardan entre 10 y 15 días más por las dificultades para navegar por el tramo medio del río Paraná.

“Esta mercadería es muy importante para las plantas del Gran Rosario porque, mezclada con poroto de soja de origen argentino, ayuda a elevar el nivel de proteína de la harina de soja para cumplir con las exigencias de la demanda internacional”, explicaron desde la Bolsa rosarina.

Los atrasos para cargar los buques con aceite de soja también pueden generar inconvenientes en las fábricas, que tienen suficiente stock de mercadería para moler pero posiblemente tengan que demorar el ritmo de molienda para no saturar la capacidad de almacenaje de aceite. Esta situación, lógicamente, también puede demorar el ritmo de exportación de harina de soja, el principal producto de exportación argentino.

Fuente: Clarín

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