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La UCR hace equilibrio en Santa Fé. Para evitar quiebres apresurados, la convención radical de esa provincia decidió ayer dividir sus alianzas de cara a las elecciones: a nivel nacional jugará como Cambiemos y si bien en lo local no romperá el Frente Progresista -que integra junto al socialismo y otras fuerzas-, dejó abierta la puerta a “excepciones” que le permitan ir por separado en algunas ciudades, como Rosario.
La consolidación de Cambiemos en la provincia puso en marcha una disgregación del Frente Progresista Cívico y Social, que avanza lenta y friamente. Desde la cúpula de la UCR no lo niegan, pero como se consideran parte responsable del gobierno provincial (el vice gobernador y seis ministros son radicales) no planean generar una ruptura con el gobernador socialista Miguel Lifschitz.
Además, como este año Santa Fe no elige cargos provinciales eso les da espacio para dilatar la discusión. Por eso, el apoyo a la gestión provincial fue uno de los puntos que ayer resolvió la convención.
En octubre, los santafesinos elijen nueve bancas a diputados nacionales. Si bien en varias ocasiones socialistas y radicales compartieron boleta, esta vez dejaron en claro que jugarán como Cambiemos porque así lo establece la alianza nacional con el PRO y la Coalición Cívica. En la convención lo dejaron en claro en forma tenue establecer que van a atenerse a lo que decida la Convención Nacional del partido.
Aunque, como el radicalismo en Santa Fe está dividido en tres partes, el partido no descarta que la lista socialista contenga a varios de los propios.
Tras el paso al costado del candidato PRO, Miguel del Sel -que volvió con Midachi-, los radicales quieren encabezar la boleta. El presidente de la UCR Nacional e intendente de Santa Fe, José Corral, es el que más suena. Pero como eso significaría someter a votación la intendencia de la capital de la provincia, la jugada está en duda. El diputado Mario Barletta o Miguel Boasso (fue candidato a vice gobernador con Del Sel en 2015) son otras opciones.
La tensión crecerá en las elecciones locales. En Santa Fe se ponen en juego 12 intendencias (todas radicales), 52 concejos municipales y 315 presidentes comunales. Allí las alianzas “van a depender de lo que se analice localidad por localidad”, explicaron desde la UCR y plantearon que habrá “excepciones” por las que el radicalismo no integre el Frente Progresista.
“Van a ser más las excepciones que los acuerdos”, confiaron a Clarín. En Rosario, por ejemplo, ya saben que irán por su cuenta y una fuerte corriente cree que deben incluso ir separados del PRO para contener más votos. En Santa Fe existe una gran posibilidad de que el PRO y la UCR jueguen juntos, y compitan contra el PS.
Ya existe una discusión, que analizan jurídicamente, de si podrán usar el nombre Cambiemos. “Si no se pone un nombre de unión y una foto grande de Macri y listo”, resuelven algunos.
Para decidir la situación en cada localidad se instrumentará un triunvirato formado por José Corral, el presidente de la Convención provincial, Rodrigo Borla; y el presidente del partido Julián Galdeano. Ellos habalarán las “excepciones”.
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