La salud de Jair Bolsonaro a sus volvió a generar preocupación en el ámbito político y judicial de Brasil. Su defensa presentó un escrito ante la Corte Suprema en el que alertó sobre un deterioro significativo de su estado físico mientras cumple condena en prisión. Los abogados informaron que el exmandatario atraviesa un cuadro de “extrema fragilidad”, con episodios reiterados de vómitos y crisis de hipo persistentes.
Frente a esa situación, solicitaron la intervención inmediata de la Policía Federal para que entregue un informe médico pericial con carácter urgente, con el objetivo de evaluar su condición clínica actual y el impacto del régimen penitenciario sobre su salud.
Según la presentación judicial, los malestares no constituyen un episodio aislado. La defensa sostiene que los síntomas se intensificaron en los últimos días y se vinculan con un historial médico extenso. A ese cuadro se suma un diagnóstico reciente de carcinoma de células escamosas, un tipo de cáncer de piel que requiere seguimiento médico constante. Además, los abogados recordaron antecedentes de gastritis, esofagitis y apnea del sueño severa, patologías que, según argumentan, colocan al exjefe de Estado en una situación de riesgo dentro del sistema carcelario.
Buscan la prisión domiciliaria
Bolsonaro permanece detenido tras ser condenado a 27 años de prisión por su implicación en el intento de golpe de Estado de enero de 2023. Desde su encarcelamiento, alternó períodos de reclusión con internaciones médicas. A fines de diciembre de 2025 fue operado de una hernia inguinal y permaneció hospitalizado varios días. Luego regresó a su lugar de detención en Brasilia a comienzos de enero de 2026.
En ese momento, el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes rechazó pedidos de prisión domiciliaria, basándose en informes médicos que indicaban una evolución favorable tras la cirugía. La defensa ahora afirma que ese escenario cambió y que la condición actual exige una nueva evaluación.











