La oferta de carne vacuna cayó y quedó en su menor nivel en los últimos 15 años

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La producción local sigue padeciendo los embates del modelo económico impuesto por Javier Milei y Luis Caputo. La debacle no afecta solo a la industria, el sector de mayor generación de empleos, sino también a la actividad agropecuaria. En 2025 la oferta de carne vacuna, tanto para el consumo interno como la destinada a la exportación, cayó a 62 kilos por año por habitante.

En medio de la disparada de los precios de la carne que pagan los argentinos en el mostrador la oferta volvió a retroceder y se ubica en su nivel más bajo en los últimos 15 años.

La caída del stock ganadero y la menor faena explican gran parte de esta reducción, que limita la oferta de carne y condiciona tanto al mercado interno como a la dinámica de exportación.

El deterioro está vinculado principalmente con la reducción del rodeo bovino. En la actualidad hay alrededor de 51 millones de animales para una población cercana a los 49 millones de habitantes, lo que implica una relación de apenas 1,1 cabeza por persona.

Medio siglo atrás, esa proporción superaba dos cabezas por habitante, lo que redundaba en una mayor disponibilidad de carne para la oferta y un mayor peso del sector en el comercio internacional.

Y el panorama lejos está de mejorar este año. De acuerdo con los envíos a faena del primer bimestre, durante este año el sacrificio proyectado podría ubicarse por debajo de las 13 millones de cabezas, unos 600 mil animales menos que el año pasado. En términos de carne en gancho, la oferta de carne, que en el primer bimestre cayó 9% interanual, se reduciría unas 200 mil toneladas.

El año pasado, la faena experimentó –igual que ahora– una marcada retracción en el primer bimestre, para moderar en los meses posteriores su caída. Al 31 de diciembre de 2025 el stock ganadero se habría ubicado algo por encima de las 51 millones de cabezas, el nivel más bajo en 15 años. Se proyecta una leve caída en el rodeo de vacas y se prevé una baja considerable en las existencias de vaquillonas.

Pese a que la demanda global y los precios internacionales siguen subiendo, la oferta local de carne vacuna disminuyó de tal manera que pone en entredicho los pronósticos que proyectaban una exportación de un millón de toneladas este año. La demanda de carne vacuna, impulsada principalmente por grandes compradores como China, Europa y Estados Unidos, sigue creciendo y supera la oferta disponible, un fenómeno que abre oportunidades para los países productores.

Esa competencia entre mercados contribuye a sostener los precios internacionales y refuerza el interés por la carne proveniente de países exportadores.

En 1924, la producción de carne vacuna en la Argentina era de 190 kilos por habitante, lo que alcanzaba para un consumo interno de 94 kilos per cápita (por lejos, era el más alto del mundo) y una exportación de 924 mil toneladas. Eso le permitía a nuestro país participar del 50% del comercio exterior del rubro y ser el primer exportador mundial del sector.

Medio siglo después, en 1978, la producción era todavía muy alta, con 116 kilos por habitante y un stock de 60 millones de cabezas para una población de 25 millones de personas.

Pero la relación fue cayendo de manera acelerada en los años posteriores. En 2005 se producían todavía 83 kilos anuales por habitante. Ahora, la disponibilidad total de carne per cápita (exportación y consumo) es de apenas 62 kilos.