La Justicia Federal ordenó 17 procedimientos en Misiones y detuvo a 16 efectivos, entre ellos quien estaba al frente de la comisaría de Dos de Mayo cuando Mario Fabián Golemba desapareció en marzo de 2008. La Fiscalía sostiene que el joven habría sido privado ilegalmente de su libertad, sometido a violencia y que luego se desplegó una maniobra coordinada para ocultar lo sucedido.
La causa por la desaparición de Mario Fabián Golemba, uno de los casos que lleva más de 18 años sin una respuesta sobre el paradero de la víctima, tuvo este lunes un nuevo capítulo con un operativo que terminó con 16 policías detenidos en distintos puntos de Misiones.
Por orden de la jueza federal María Verónica Skanata y a pedido de la fiscal interina Silvina Flavia Gutiérrez, titular de la Fiscalía Federal N°2 de Posadas, efectivos de Gendarmería Nacional realizaron 17 procedimientos en Posadas, Oberá, Dos de Mayo, San Vicente y otras localidades.
Entre los detenidos se encuentra Ewaldo Katz, quien era el jefe de la comisaría de Dos de Mayo durante la noche en que Golemba fue visto por última vez. La lista de imputados también incluye a policías que cumplían funciones de guardia, choferes, radioperadores y otros integrantes de la dependencia, tanto en actividad como retirados.
Un decimoséptimo sospechoso no pudo ser localizado y permanece con pedido de captura. Según los elementos incorporados al expediente, habría salido del país el pasado 9 de junio por el paso internacional de Alba Posse y no registra un posterior ingreso a la Argentina.
Una detención ilegal, violencia y ocultamiento
Para la Fiscalía, los hechos investigados no constituyeron episodios aislados. La hipótesis sostiene que varios integrantes de la Policía de Misiones habrían actuado de manera coordinada, utilizando la estructura de la comisaría de Dos de Mayo para privar ilegalmente de la libertad a Golemba y posteriormente ocultar lo ocurrido.
La acusación fiscal contempla distintos grados de participación. Algunos de los imputados son señalados por su posible intervención directa en la privación de libertad y en la permanencia clandestina del joven bajo custodia estatal, mientras que otros son investigados por las acciones posteriores destinadas a encubrir el hecho.
En ese punto aparece uno de los conceptos centrales de la acusación: un “pacto de silencio institucional”.
Según la Fiscalía, después de la desaparición se habría puesto en marcha una maniobra para impedir que se conociera qué había sucedido con Golemba. La imputación menciona una negativa sistemática a reconocer que el joven había sido privado de su libertad, omisiones en los registros oficiales, versiones uniformes de funcionarios policiales, contradicciones entre actuaciones administrativas y judiciales y la instalación de hipótesis alternativas que habrían desviado la investigación.
Para los investigadores, ese supuesto entramado no habría terminado con la desaparición. Por el contrario, habría permitido mantener oculta la suerte de Golemba y prolongar durante años la falta de información sobre su destino.
La Fiscalía también plantea que la responsabilidad penal podría alcanzar a quienes no necesariamente participaron de manera directa en la violencia, pero que habrían conocido la situación de clandestinidad del joven y, aun así, no la denunciaron ni adoptaron medidas para detenerla.
Gritos, golpes y un traslado dentro de la comisaría
La investigación federal reconstruyó parte de lo que habría ocurrido durante aquella noche a partir de declaraciones testimoniales incorporadas al expediente.
Personas que se encontraban detenidas en la comisaría de Dos de Mayo durante la madrugada del 28 de marzo de 2008 declararon haber escuchado gritos, golpes y pedidos de auxilio. Algunos testigos también afirmaron haber visto posteriormente la salida de Golemba de la dependencia a bordo de un vehículo policial.
Dentro de esa línea investigativa, Katz quedó bajo la lupa por testimonios que lo ubicarían interviniendo en el traslado del joven dentro de la comisaría cuando se encontraba esposado.
Otro punto considerado relevante por la Justicia es que no existe un registro oficial que documente la detención de Golemba en la dependencia policial. Los investigadores también analizaron posibles irregularidades en los libros de novedades de la comisaría, un aspecto que la Fiscalía vincula con las presuntas maniobras de ocultamiento.
La hipótesis que se encuentra bajo investigación es que el joven habría sido agredido dentro de la dependencia y posteriormente retirado del lugar. Desde entonces, nunca más volvió a ser visto.
La última vez que su familia supo de él
Golemba tenía 27 años y vivía con su familia en Picada Indumar, en cercanías de Dos de Mayo. El 27 de marzo de 2008 salió de su casa rumbo a Oberá para asistir a una consulta con una nutricionista.
Durante ese día mantuvo contacto con sus familiares y su pareja mediante mensajes de texto. Después de la consulta informó que había sido atendido y que tenía previsto regresar durante la tarde, pero nunca volvió.
La denuncia por su desaparición fue radicada dos días después. A partir de ese momento comenzó una búsqueda que se extendió durante casi dos décadas y que atravesó distintas hipótesis, procedimientos y etapas judiciales.
La investigación inicial estuvo en manos de la Justicia provincial. Sin embargo, con el paso de los años aparecieron testimonios de identidad reservada que señalaron que Golemba habría sido llevado a la comisaría de Dos de Mayo, donde habría sufrido agresiones.
En junio de 2021, a partir de un planteo de la querella que representa a la familia, el expediente pasó a la Justicia Federal de Posadas y comenzó a investigarse bajo la hipótesis de desaparición forzada de persona.
Desde entonces se realizaron allanamientos, excavaciones y rastrillajes en distintos puntos vinculados con la causa. Entre ellos estuvo la propia comisaría de Dos de Mayo, además de sectores rurales y otros lugares considerados de interés para reconstruir las últimas horas del joven.
También se extendieron las tareas de búsqueda fuera de Misiones e incluso hacia Brasil. Sin embargo, nunca fueron encontrados restos que permitan establecer qué ocurrió con Golemba ni dónde se encuentra.
La investigación cuenta con la intervención del Centro de Reunión de Información “Misiones” de Gendarmería Nacional, además de la Procuraduría de Violencia Institucional (PROCUVIN) y la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC) del Ministerio Público Fiscal de la Nación.
16 detenidos y ahora, las indagatorias
Con los 16 arrestos concretados, la causa ingresó en una nueva etapa. Los policías quedaron a disposición de la Justicia Federal y deberán comparecer en las audiencias de indagatoria.
La Fiscalía deberá avanzar ahora en la individualización de las conductas atribuidas a cada uno de los imputados y determinar el grado de participación que habría tenido cada integrante dentro del supuesto esquema investigado.
Para la acusación, el punto central es determinar qué ocurrió con Golemba después de que desapareció y quiénes participaron en una eventual privación ilegal de la libertad, en el presunto ocultamiento posterior y en las acciones que, según la hipótesis fiscal, permitieron que el caso permaneciera sin una respuesta durante más de 18 años.
Mario Fabián Golemba continúa oficialmente registrado como desaparecido. Su cuerpo nunca fue encontrado y su destino sigue siendo el principal interrogante de una causa que ahora tiene a 16 policías detenidos, otro prófugo y una acusación fiscal que apunta directamente a una presunta trama de silencio y encubrimiento dentro de la estructura policial.
Fuente: Mol











